Pero me traes mis Daneses!

noviembre 19, 2017

Había convencido a las autoridades del Aeropuerto Internacional que me dejaran entrar al área de llegada de los vuelos, y a pesar de que el vuelo había llegado, no encontraba al grupo de Daneses que venían a ejecutar el proyecto. Incluso, logré entrar al avión luego de que hasta el piloto había salido, pero estaba vacío. Y en ese momento recibí la llamada de mi Jefe preguntándome por la gente, a lo cual le tuve que decir, al borde del desespero, que no sabía dónde estaban. Y el sólo me dijo de manera inequívocamente entendible, fuerte y claro: “Pues no sé qué vas a hacer, pero me traes mis Daneses!!!”

Tenía yo varios años trabajando en la empresa a cargo de la ejecución de proyectos, y se había presentado este, que representaba varios retos muy importantes: Lograr en un tiempo suicida importar mas de 15 toneladas de equipos provenientes de 5 países para instalar el sistema que proveería servicio en forma simultánea en 5 sitios alejados en la ciudad y que representaba el éxito o fracaso del evento que nos contrataba. Era una tecnología que no conocíamos, por lo cual parte del alcance era tener en sitio a personal técnico de la fábrica que aseguraría la correcta instalación y funcionamiento del sistema en cada uno de esos sitios, y nosotros proveeríamos todo el background técnico de instalación de los equipos. Luego de algunos proyectos ejecutados bajo mi dirección, se me había asignado la responsabilidad de coordinar todo el proyecto como PM.

Las reuniones de planificación comenzaron como un mes antes, y por lo crítico del tiempo teníamos un esquema muy estricto. Como a la mitad del tiempo transcurrido antes de la fecha de comienzo de la ejecución del proyecto, se estableció una reunión un Domingo en la mañana. Yo por esos días vivía en otra ciudad, por lo cual me quedaba donde otro compañero de trabajo. La noche anterior estuvimos conversando hasta tarde de los detalles, y por alguna razón, aquel domingo no me desperté a tiempo para asistir a la reunión. No solo me quedé dormido, sino que caí como en trance de sueño, de manera que no escuché ni las múltiples llamadas que nos hicieron, ni los despertadores. La reunión era a las 8 de la mañana, y yo me vine a despertar prácticamente a mediodía. Obviamente, ya pensaban que nos habían secuestrado o que algo nos había sucedido, ya que no er para nada normal que diéramos muestra de tamaña irresponsabilidad, lo cual nunca habíamos hecho. En lo que me desperté y vi el reloj, el corazón me dió una vuelta completa. Sabía que de ésta no saldría vivo…

Hice de tripas corazón y realicé la llamada a mi Jefe. Cuando le expliqué que me había quedado dormido, comenzó el salmo responsorial, de manera que para no perder el sentido de la audición en el oído al cual apoyaba el teléfono, decidí colocarlo a la segura distancia que me proveía mi brazo, con lo cual aún podía escucharle todo el discurso que merecidamente me daba. La llamada se cortó por alguna afortunada razón, y llamé a otra de las personas que estaban con él, quien me dijo que mejor me quedara donde estaba, y esperara a que se calmara un poco, mientras en el fondo seguía escuchandolo con total claridad…

El lunes llegaban los expertos, que venían de Dinamarca, con quienes, como PM, había establecido todos los detalles requeridos para llevar adelante la ejecución del proyecto en forma exitosa. Asimismo, había coordinado toda la logística de busqueda de los equipos que llegarían a la aduana aérea, de manera que el equipo a cargo de esa labor estaba ya en sitio esperándolos. Como encargado de un proyecto de tal magnitud, tenía a mi disposición todos los recursos que podría necesitar; Había estado coordinando con los distintos actores desde hacía mas de 2 meses en incontables reuniones, siempre con la total confianza de la empresa y su equipo de Dirección; sin embargo, dadas las circunstancias de ese fatídico domingo, fuí removido de la responsabilidad de PM de forma absoluta e inmediata… Y, al día siguiente, yo iba como parte de la comitiva de la empresa, a buscar al equipo que llegaría. Para ello, había coordinado una Van de Lujo, que estaría esperandolos para trasladarlos al hotel, y estaría uno de nuestros vehículos también disponible para llevar todo el equipaje. Yo, estaría acompañando al Director de la Empresa en la recepción y para conocer en persona a todos con quienes tenía trabajando ya por mas de un mes vía remota, e iríamos todos en la van ya trabajando en los detalles para aprovechar al máximo el tiempo disponible. Pero, con el cambio de rol, vino una de las mayores lecciones de mi vida profesional…

En lugar del traje y la corbata para ir en la Van, me tocó manejar la camioneta donde se transportaría el equipaje. Además, me asignaron la tarea de ir al aeropuerto, hablar con alguien y solicitar que se tuviera reservado un espacio al frente de la puerta de salida del terminal internacional para estacionar allí la van donde llegaría mi Jefe a buscar a nuestros invitados, y además debía contactarlos antes de salir al área de espera para atenderlos en todo lo que necesitaran. Yo honestamente casi ni sabía cómo llegar manejando al aeropuerto, pero no tuve oportunidad de decir que no… En la madrugada me fuí en mi camionetica al aeropuerto, como pude llegué, y fuí a coordinar el tema del estacionamiento frente a la salida. Fueron horas hablando con mucha gente, casi hasta con el Director del aeropuerto, ya que aparte de mirarme como si fuera un extraterrestre haciendo esa solicitud, no daban crédito a lo que pedía. Lo cierto del caso es que despues de como 4 horas de hablar con mucha gente, logré tener el espacio reservado y escoltado por dos militares. También solicité entrar a esperar al grupo de personas a la salida del avión, lo cual fué otro motivo de miles de llamadas, conversaciones, ruegos… Pero, también lo logré y, aunque no lo crea quien esto lee, me permitieron entrar a la zona identificada como “estéril” y esperar, a la salida misma del avión, a la gente que llegaría. Pero, entre tanta gestión, logré estar en la salida del vuelo justo cuando salía el piloto, copiloto y las azafatas. No había llegado a tiempo. En ese momento me llama mi jefe que va llegando, por lo cual le dí la ubicación donde lo estaban esperando para estacionarse, y me fuí corriendo a la zona de espera del equipaje. Busqué por todos lados y no estaban. No iba a ser difícil encontrar a un grupo de 6 Daneses juntos, pero no estaban. Me volvió a llamar mi Jefe para preguntarme dónde estaban, y no me quedó otra opción que decirle que no sabía, que los había esperado en la puerta del avión como me había dicho, y no estaban, y tampoco en la parte de espera del equipaje. Nuevamente, hice uso de la extensión de mi brazo para escuchar, fuerte y claro: “Pues no sé qué vas a hacer, pero me traes mis Daneses!!!”. La verdad es que en ese momento me senté y lo que pensé fué mandar todo al demonio. Que se fuera él, los Daneses, el proyecto y mi trabajo al mismísimo infierno. Me paré y regresé al avión, al cual ya le daban servicio de limpieza, y verifiqué que no estuvieran allí. Salí ya calmadamente hacia el sitio donde esperaba mi Jefe, y en el camino me llamó para decirme que ya estaban con él, que me apurara para que se pudieran ir. En medio del calor de la zona y la corredera a la que me había sometido, salí todo sudado y efectivamente estaban todos frente a la van que los transportaría. Llegué con mi acostumbrada sonrisa, eso sí, sin siquiera cruzar miradas con mi Jefe, y me paré frente a la puerta para saludar a los recién llegados. Extendí mi mano y, en ese preciso instante, mi Jefe me puso una de las maletas de los recién llegados, y me dijo “encárgate de montar todas y llevarlas al hotel”. Frente a mi fueron subiéndose, uno a uno, los invitados, y yo con cara de circunstancia parado con la maleta en la mano… de último mi Jefe, quien cerró la puerta, y luego arrancó la van. Y alí me quedé yo, solo, con unas 10 maletas que llevar a la camionetica que cargaba, para ir a dejarlas en el Hotel, lo cual no iba a ser tarea fácil ya que ni siquiera sabía cómo llegar al mismo. Como pude llevé las benditas maletas, las subí, y me embarqué en el viaje al Hotel. En el camino me perdí, tuve que llamar a pedir orientación, y finalmente, unas 3 horas después, estaba entregando las maletas en el hotel.

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Esta era la camioneta en la que anduve ese día

Ya estaba más que clara mi situación, en la cual pasaba de Director de la Orquesta a público de galería… Pedí entonces instrucciones de qué hacer, y me indicaron que me fuera a la Aduana Aérea a ayudar con la carga de los equipos para su traslado. Nuevamente me fuí vía al aeropuerto, esta vez ya sabiendo como llegar, y me uní al equipo de quienes estaban ya trabajando en cargar los camiones para llevar los equipos a su destino final. Cuando llegué, la persona que estaba a cargo de ese trabajo se me quedó mirando y, muerto de la risa, me dijo “Y qué haces tu aquí??? Si tu eres el Dios que está encargado de la ejecución del proyecto???!!!” Y mi respuesta fué: “era… era…”.

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Parte del proceso de organización de los equipos una vez los trasladamos de la aduana aerea

La historia quizás suene fuerte, pero viéndola ahora en perspectiva, bajo las circunstancias críticas en las que estábamos por el compromiso adquirido de ejecución del proyecto, pues la verdad que no podía haber otra forma de que hubiesen sucedido los hechos. Para mí, fué una lección muy dura pero, como indiqué anteriormente, de las más importantes en mi vida tanto profesional como personal. Sobre las lecciones aprendidas, primero que nada, uno no puede creer que a pesar de haber llegado a ocupar cargos de responsabilidad importantes, puedan quitarle el rango y ponerlo a hacer cuaquiera de las actividades mas básicas. Por eso, como encargado de un proyecto, es importante conocer hasta los más pequeños detalles, qué va a hacer cada uno de los participantes, porque, por una u otra circunstancia, puede terminar tocándole a uno ejecutar esas tareas. Por otro lado, la responsabilidad; Se debe ser absoluta y totalmente responsable, sin ninguna excusa. Si hay alguna duda, se debe considerar antes de que se le aigne la responsabilidad, ya que después son demasiados factores que dependen de uno. Con mi Jefe aprendí que uno, como Líder, debe ser el primero en llegar y el útimo en salir, y es algo que trato de cumplir cada día de mi vida. Y, finalmente, entender las circunstancias en las cuales suceden las cosas. En ese momento me sentí incluso ofendido por lo que me estaban haciendo, pero, realmente, no era un tema de merecerlo o no, sino más bien de entender que simplemente estaba siendo parte del mismo proyecto que había coordinado. Luego se limaron las asperezas, nos dedicamos a la ejecución tal como estaba estimado. Yo, como quien había hecho todos los preparativos, pasé a coordinar la parte técnica, y al final, a pesar de tener todas las circunstancias en nuestra contra, logramos que un equipo de mas de 50 personas se alineara para entregar, en tiempo y calidad, lo que se había requerido. Fué un éxito total el proyecto.

Como parte de mi proyecto de escribir historias sobre las personas que han ejercdo influencias importantes en mi vida, ya estaré identificando a uno de los actores principales de esta historia…

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Cómo Alcancé el Exito

noviembre 12, 2017

Con extrema humildad no puedo más que decir que soy un profesional exitoso. El solo hecho de haber podido pasar por toda una serie de experiencias, y llegar al punto en mi vida donde me encuentro me permite sentirme como tal. Y es que el éxito termina siendo una experiencia muy íntima, ya que cada quien, así como yo, tiene su versión y se siente más o menos exitoso en función de las experiencias vividas. En mi caso, desde hace mucho vengo pensando en cómo compartir esa experiencia, las vivencias que afortunadamente me han tocado, de manera que quien pueda necesitarla en algún punto de su camino en el cual se siente que no avanza, como me ha pasado a mi tantas veces, tenga la oportunidad de hacerse de la información. Y en eso he estado trabajando desde hace años, hasta que recientemente, entre las cosas que leo, encontré un comentario que encajó perfectamente en el espacio que estaba buscando. Este comentario decía que “iba a seleccionar a 100 personas que realmente han sido una influencia en su vida, e iba a escribir una historia para cada uno de ellos sobre cómo habían contribuido en su vida”. Esto me pareció una idea fantástica, ya que realmente uno no acostumbra recordar con esa perspectivas las cosas. Entonces, me puse a pensar y comencé a llenar la lista de esas 100 personas con respecto a mi vida, y la experiencia ha sido muy interesante. Uno comienza a pensar y se da cuenta cómo hay personas que, sin mucha prosopopeya, pues ejercen una influencia inmensa. El compañero de estudios que te hizo una recomendación; o el Profesor que en su momento te dió una lección importante a pesar de los resultados; El Jefe que te obligó a salir de tu zona de confort; y así muchos otros que a lo largo de tanto tiempo influyeron en mi vida. Pues la idea es ir presentándoles a cada uno de ellos ese tributo por su aporte en mi carrera.

Así que, de ahoora en adelante, iré combinando las publicaciones con esta serie de las 100 personas que han influido en mi carrera, esperando que les llegue a cada uno de ellos, y buscando, por una parte, ampliar esa lista de historias con tantos que hasta ahora han estado conmigo, y por otra como una historia más en la lista de alguien más. Y luego estaré también explicando de qué se trata la imagen al final de esta publicación…

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Un año en perspectiva…

noviembre 5, 2017

Mi última publicación fué casi hace un año. No tomé la decisión de dejar de escribir; de hecho, no he dejado de hacerlo, pero las circuntancias comenzaron a sobrepasarme y puse en una prioridad menor el compartir lo que pienso como lo he hecho desde hace tanto tiempo. Lo que sí hice fué mantenerme escribiendo sobre la base diaria, o al menos intentándolo, y al leer todo lo que ha sucedido, veo que tengo material como para un libro que podría llegar a ser un Best Seller. Muchas veces uno sueña con oportunidades esperando que se presenten con Bombos y Platillos anuciándose como tales, pero la realidad es que sólo al mirar atrás y ver lo que se ha logrado, es que se pueden ver los logros y resultados de dichas oportunidades.

Retos en áreas que jamás pensé que me tocarían; Roles simultáneos; Situaciones muy delicadas; Decisiones radicales sobre cambios de planes… Y aquí estoy! Sintiéndome renovado y con mucha fuerza para asumir muchas y mayores responsabilidades.

En un evento reciente con todo el equipo de Líderes con quienes tengo el honor de trabajar, comentaba cómo en el útimo año habí logrado alcanzar las metas laborales que me había propuesto. Y me preguntaron cómo lo había logrado. Mi respuesta se remontó a una de las primeras oportunidades que tuve, hace unos 30 años, y cómo la actitud que afortunadamente tengo me ha llevado dónde estoy. Les decía que debían establecer sus metas, trabajar de manera constante, y aprovechar cada oportunidad. Eso sí, aclaraba yo, “las oportunidades no se presentan anunciándose como tales”. Les comenté que la única manera de saber si se había aprovechado una oportunidad era luego de haberlo hecho. Suena un poco disparatado, pero no conozco otro método que el que yo mismo he utilizado. Se presenta una situación que de entrada presenta retos que van más allá de lo que uno considera que debe o puede atender; las dudas lo inundan a uno; generalmente salen a la luz pensamientos como “no me pagan para eso”, o “por qué yo y no otro”; y al final, sólo hay una persona que puede decidir: uno mismo. Se puede pensar en la suerte, pero no es determinante su influencia. Solo la decisión tomada, la constancia y la preparación previa son las que guían el proceso, hasta que un día, cuando se ve lo alcanzado, la impresión hace que surja el orgullo y la incredulidad por lo alcanzado…

Sigo adelante, confiado en mis capacidades, y preparándome cada día para lo que me pueda deparar el destino. Ya no me preocupa qué me tocará, sino estar preparado para lo que llegue. Y, compartir, compartir mi experiencia para que otros, en su proceso de preparación, la puedan utilizar como guía.

Reflexión de la semana: Asombro!

noviembre 26, 2016

reflexionesUno no puede perder la capacidad de asombro. Es como una fuerza que lo hace a uno moverse. A veces avanzar, a veces retroceder, pero al final es una fuerza que, si se aprovecha bien, sin lugar a dudas ayuda a avanzar hacia las metas que se tienen. La semana la comencé con esta frase de Dan Miller: “Don’t wait on perfect conditions for success to happen; just go ahead and do something“. Es como una costumbre, quizás de defensa ante la posibilidad de fracaso, que uno espere por condiciones perfectas para poder enrumbarse en un plan de acciones. Recuerdo cuántas veces el Sr. Luis (uno de mis jefes) decía “lo perfecto es enemigo de lo oportuno”. Las circunstancias siempre están cambiando, y uno solo debe estar preparado para cuando le lleguen poder aprovecharlas. Luego, encontré esta frase de Wayne Dyer: “The only limits you have are the limits you believe“. Wayne Dyer es una de las personas que mas admiro, y aquí les dejo el enlace a “El Cambio“, una película para que ingresen en su mundo. En mi caso me ha asombrado como he descubierto que efectivamente muchos de los límites que uno asume son los que yo mismo he creado y alimentado durante muchos años. Descubrirlos ha sido mas fácil que asumirlos y atacarlos luego de ello. Es un proceso, una opción que siempre se tiene disponible, pero que depende únicamente de uno mismo. No hay excusa. Luego, nos llegó la noticia de la muerte del papá de mi comadre Cecilia, el Dr. Arturo Cuesta. Fueron muchos momentos fantásticos los que compartimos con él. Su forma de hablar, de ser, siempre me gustó, y por mi forma de ser, pues me encantaba hablar con él, y como psiquiatra siempre sentía que estaba analizándome y preguntándose de donde había salido yo y sobre todo cómo había sobrevivido en este mundo. Siempre le hacía chistes con el hecho de que estaría escribiendo una enciclopedia psiquiatrica solo con lo que hablaba conmigo. Siempre recordaré esos momentos, y al enterarme se me hizo evidente compartir esta frase de Maya Angelou: “People will forget what you said. People will forget what you did, but they will never forget how you made them feel“. Dios lo tendrá siempre en la Gloria Dr. Arturo!

Muchas veces uno ve a otros como “exitosos”, y se pregunta cómo lo hicieron. Hay que desligarse de los límites autoimpuestos, y hacer uso de las lecciones de vida que comenta Kristi Yamaguchi en su frase: “Focus, discipline, hard work, goal setting and, of course, the thrill of finally achieving your goals. These are all lessons in life“. Al hacerlo, se vivirá asombrado de los resultados que se obtienen. Y en esa lucha diaria que se debe dar uno interactúa con tanta gente, y muchas veces se viene a la cabeza esa pregunta de cómo lo verán a uno; y ante esa circunstancia, se trata uno de adaptar, pero lo importante del tema lo expresa Shelly-Ann Fraser-Pryce en su frase: “A person’s view of you is not important. What is important is your view of yourself“. Y sobre como nos vemos nosotros mismos, y particularmente en mi caso, siempre recuerdo como mi papá me decía “piensa tres veces antes de hablar”, y luego, con el paso del tiempo, he aprendido que no es sólo lo que uno pueda decir lo que resulta importante, y esta frase del Dalai Lama resulta perfecta para complementar el comentario: “When you talk, you are only repeating what you already know. But if you listen, you may learn something new“. La frase de mi papá la complemento, entonces, como “piensa 3 veces lo que vas a decir, y en el interín, escucha…”. Uno puede hacer lo que quiera, pedir lo que sea, pero al final, lo que va a suceder mañana depende en gran parte de nuestras acciones, así como también de la voluntad de Dios, y en ese sentido, una frase de Jesucristo como recordatorio: “Take therefore no though for the morrow: for the morrow shall take thought for the things of itself“.

No sabemos que nos tiene deparado el futuro, pero si podemos trabajar, muy duro, para estar preparados y aprovechar las oportunidades que se nos puedan presentar. No es importante lo que piensen de nosotros, sino cómo nos veamos, siempre buscando vernos como somos, para lograr estar en armonía con nosotros mismos. Y al final, siempre nos recordarán por cómo hicimos sentir a los demás. No es cómo somos, ni lo que hacemos, sino cómo impactamos en la vida de los demás lo que crea nuestra huella.

GERENCIA CUÁNTICA: UNA VISIÓN EMERGENTE PARA LAS ORGANIZACIONES

noviembre 26, 2016

El título de este post corresponde al de un libro. Un libro que tiene la particularidad de que, aparte de su contenido y proyección, el Dr. Rubén Bravo me concedió el honor de hacerle el prólogo. Es de esas sorpresas que te dá la vida, esos sueños que sí se hacen realidad. Así que sin más preámbulo, les dejo el prólogo, y el enlace al libro, esperando sea de su agrado e interés como lo es sen mi caso. Y pronto tendremos más sobre el tema!

51og1qlgoolEntre el siglo XX y el XXI, hemos podido observar cambios radicales en los conceptos y formas de hacer las cosas. Las organizaciones han “evolucionado”, requiriendo una adaptación de quienes las conforman y dirigen a sus nuevas formas. Los avances tecnológicos permanecen como factores de presión que prácticamente obligan a ese proceso de adaptación, del cual sobreviven sólo las organizaciones (y por supuesto quienes las componen) que logran adaptarse en forma exitosa; sin embargo, ha permanecido ese concepto cuantitativo-reduccionista basado en el paradigma cartesiano-newtoniano. Según este, basado en los enunciados de Copérnico, Galileo, Descartes y Newton, todo puede ser explicado a través de la matematización de la naturaleza y el control experimental de los fenómenos, lo cual representa la base fundamental que sostuvo (y en algunos casos lo sigue haciendo) de esos avances. Pero para quienes tenemos oportunidad de vivir inmersos en las realidades de las organizaciones actuales, se hace evidente la necesidad de “algo” que termine de proveer las herramientas necesarias para una conducción efectiva de las mismas. La sola aplicación de los conceptos gerenciales modernos no logra llevar a los resultados propuestos. El entramado multidimensional al que se está sometido, mucho más profundo con el surgimiento de las herramientas post-modernas como lo son las redes sociales y la inmediatez de las comunicaciones, presenta un reto inmenso a quienes se preparan para liderar el quehacer diario de las organizaciones a las cuales pertenecen. Ya no es suficiente contar con un gran cúmulo de conocimiento, e incluso la experiencia se hace inútil en los casos en los que cambian algunas variables o condiciones con respecto a las que permitieron su construcción, de manera que se identifica un espacio vacío que pareciera poder llenarse con “algo” no disponible.

Ante el hecho de la construcción del marco en el cual se desarrollan las organizaciones modernas basado en ese paradigma cartesiano.newtoniano, surge, a partir del año 1900 con la introducción por parte del físico alemán Max Planck (1858-1947) de la teoría cuántica, un nuevo marco conceptual que permitirá el desarrollo de la organización post-moderna. Esta nueva organización requerirá, entonces, estar conformada por quienes adopten un pensamiento ya no determinístico sino probabilístico que conlleve a las organizaciones a las cuales pertenecen a comportarse como seres vivos, más que como máquinas. En ese sentido, en este libro Ruben Bravo analiza la evolución de esas bases seculares que conformaron la organización moderna, y el impacto del advenimiento del pensamiento post-moderno, para entonces plantear el concepto de Gerencia Cuántica como método para llenar esa fisura epistemológica, ese “algo” que se hace tan evidente que se requiere para la evolución de las organizaciones modernas a un pensamiento post-moderno que, de ser aceptado, ofrecerá mayores oportunidades a alcanzar los resultados planteados por medio de la consideración de aspectos que hasta ahora simplemente no se tomaban en cuenta bajo la óptica del modelo basado en la física clásica.

Este viaje por el cual nos conduce el autor que va desde los comienzos de la física clásica, hasta los últimos avances de la física cuántica como base para el desarrollo del concepto de Gerencia Cuántica permitirán al lector encontrar muchas respuestas a preguntas diarias sobre el origen de las actividades que realizamos hoy en día como parte de la organización moderna, y ofrece una visión al futuro de acuerdo a los planteamientos de la física cuántica que resulta mucho más natural y aceptable, así como presenta el perfil que requerirá todo aquel que pretenda alcanzar el éxito en esa organización post-moderna representado en el Gerente Cuántico.

 

Reflexión de la semana: Equipo

noviembre 12, 2016

reflexionesHoy en día se ha vuelto un lugar común hablar de equipo, y por supuesto, inevitablemente, de liderazgo. Y quizás el problema al que nos enfrentamos en esta etapa de trabajo en equipo y liderazgo es que esperamos que los resultados sean algo exógeno a nosotros, algo propio “del equipo”, de manera que al no alcanzarlos, delegamos la responsabilidad o los motivos al hecho de que los demás no tuvieron la misma disposición de trabajar en conjunto que tuvo uno. Siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, reza el dicho popular, pero en la medida en que entendamos, y mejor aún, que actuemos con la disposición de darlo todo en lo individual, demostrando con nuestro ejemplo el potencial que tiene el equipo al que pertenecemos si todos hacemos lo mismo, inevitablemente obtendremos los resultados planteados; y si no, pues podremos estar orgullosos de que dimos todo lo necesario y que fuimos honestos con quienes compartimos la aventura.

Es muy fácil escudar la falta de acción en función de las reglas establecidas, pero cuando de alcanzar las metas se trata, en muchas oportunidades se debe luchar en función de modificar el marco establecido. En ese sentido, esta semana comencé con la frase de Vishen Lakhiani: “There´s a big difference between bending to life’s necessities and blindly accepting that you must live your life according to preconceived rules“. No se trata de ir en contra de todo, sino de entender cuales son las razones que impiden avanzar en el camino hacia la meta, y actuar. Esto puede significar, en el entorno de un equipo de trabajo, simplemente hablar con alguien, conocer de sus circunstancias, ver más allá de lo que parece evidente. Los estoicos nos dejaron una gran herencia en cuanto a conocimiento se refiere, y de Seneca escogí esta frase: “We like to say that we don’t get to choose our parents, that they were given by chance – yet, we can truly choose whose children we wish to be“. Ciertamente, no escogemos a nuestros padres, pero sin lugar a dudas podemos decidir qué hijos queremos ser, lo cual aplica no sólo en el ámbito familiar, sino en el referente a un equipo al cual pertenezcamos. Quién vamos a ser, que aporte vamos a dar, es una decisión que tomamos nosotros. Independientemente de los factores externos, está en nuestro total control la actitud con la cual vamos a enfrentar todo reto o circunstancia que se nos presente, y al final, no será responsable “el equipo”, sino nosotros, cada uno de sus miembros, de los resultados que obtengamos. Por ello es imprescindible conocerse, ser honestos primero con nosotros mismos, para luego poder ser honestos con nuestros compañeros, de manera de poder establecer relaciones de confianza que, sin lugar a dudas, terminarán llevando a todos a la meta común.

La siguiente frase fué una reacción ante las circunstancias. Maximilien Robespierre nos dice: “The secret of freedom lies in educating people, whereas the secret of tyranny is in keeping them ignorant“. Muy a menudo nos vemos sometidos a circunstancias que nos presentan grandes riesgos, así como oportunidades. Por alguna razón, nos es más fácil identificar los riesgos como excusa ante la inacción producida por la incertidumbre; y cuán difícil es identificar las oportunidades. Ante la inquietud por el riesgo percibido, no queda más remedio que esperar que el tiempo muestre si teníamos razón en nuestra percepción, o trabajar en función de disminuir el riesgo, pero esto último no siempre es posible, por lo cual la única opción es esperar, y en mi opinión, hay que hacerlo con la mayor convicción de que las cosas serán como esperamos, y no como tememos. Ante esas circunstancias, donde poco podemos hacer para mitigar el riesgo, debemos hacer un gran esfuerzo y seguir adelante con nuestras vidas, siempre pendientes de lo que suceda, y evaluando si hay alguna posibilidad de participación. En tal sentido, no me queda otra cosa más que confiar en lo que Irving Berlin expresó en su canción “God Bless América” (y que nos bendiga a todos los demás países del mundo también).

Siguió Michael Eisner con su frase: “Failure is good as long as it doesn’t become a habit“. Mucho se ha dicho y escrito acerca del fracaso, y en mi opinión, no se debe temer a alcanzarlo. Lo que hay que preveer es que no podemos ir de fracaso en fracaso en forma contínua. En la historia hay miles de relatos acerca de aquellos que luego de muchos fracasos lograron alcanzar el éxito de sus vidas, y uno mismo tiene sus propias historias al respecto. Lo importante es tener la capacidad de evaluar las circunstancias e intentar nuevamente, pero con algún cambio, porque como dijo Einstein: “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados“. La siguiente frase, de Jay Danzie, me es muy familiar y cercana: “Your SMILE is your LOGO, Your personality is your BUSINESS CARD, How you leave others feeling after having an experience with you becomes your TRADEMARK“. Mi mamá en muchas oportunidades me dijo que yo la desarmaba con la sonrisa, siempre presente, y afortunadamente siempre he podido mantenerme con una actitud positiva y ofreciendo mi mejor sonrisa a la mayoría de las circunstancias de la vida. Incluso, y me pasó hace poco, en los momentos en que estoy muy nervioso, muestro una sonrisa y hasta me río, lo cual en ciertos momentos resulta difícil de entender (y mucho más de explicar). En los Scouts aprendí que “[el Scout] siempre canta y sonríe en sus dificultades”, y siempre ha sido mi forma de actuar. Y resulta ser una actitud importante cuando se esta en un equipo y se enfrentan momentos difíciles. Al final, esa experiencia es la que se dejará en cada una de las personas con las cuales interactuamos, y, en mi opinión, es mejor que te recuerden por tu sonrisa y buena actitud.

Y para finalizar la semana, nuevamente los estoicos me alumbraron el camino. Epicteto me impactó con su frase: “The greater the difficulty the more glory in surmounting it. Skillful pilots gain their reputation from storms and tempests“. Siempre estaremos enfrentados a circunstancias difíciles, y está en nosotros aprender a lidiar con cada una de ellas. La duda y el temor nos acecharán, pero si nos preparamos, podremos utilizarlos en nuestro favor. Y en un equipo de trabajo, ante las dudas que surjan de la posibilidad de éxito, hay que comenzar remontando nuestros temores para infundir al resto la confianza en sobreponerse a las circunstancias. Y lo importante es que cada uno de nosotros está expuesto a ser quien lidere en esos momentos al equipo, por lo cual se debe tener la confianza en las capacidades propias. Las oportunidades no siempre vienen en forma de lámpara mágica, y de lo que muchos piensan que son las peores circunstancias podemos resultar uno de esos líderes casi mitológicos. Sólo hace falta que estemos dispuestos a arriesgarnos, que confiemos en nuestra preparación, que seamos absolutamente honestos, y que tengamos la humildad siempre requerida para destacarnos no sobre los demás, sino sobre las circunstancias.

Reflexión de la semana: Confianza

noviembre 5, 2016

Confianza: Esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea. Seguridad, especialmente al emprender una acción difícil o comprometida.

reflexionesEn la vida se van presentando circunstancias, y en base al cúmulo de conocimientos y experiencia que se tiene, se van atendiendo y, cuando es necesario, resolviendo. Por lo general uno se la vive preparándose para lo que le depare el futuro, en una especie de misión suicida continuada, ya que no se tiene ni la menor idea de si el conocimiento o la experiencia que se está adquiriendo va a ser de utilidad. Es algo así como cuando uno se compra un vehículo 4×4, aún cuando jamás en la vida ha ido más de 100 metros a la redonda de un estacionamiento asfaltado, pero se siente uno tranquilo porque “si llega a presentarse la necesidad”, pues se tiene “la mocha” para meterse por donde haga falta (claro, si no se trancó por falta de uso). Pero, cuando llega la oportunidad, entonces uno termina impresionado de cuanto conocimiento y experiencia se tiene. Y lo que más me llama la atención es, precisamente, que uno termina viendo que tiene una mayor capacidad de la que se imaginaba disponible, lo cual es un reflejo del nivel de confianza que se tiene en uno mismo. En ese sentido, comencé la semana con una frase de Stan Beecham: “We do what we think we can do. We don’t attempt what we think we are incapable of.“. Hay que escucharse, entenderse y tenerse confianza de que se podrá hacer lo que se le presente, y de esa manera al menos tomar la decisión en forma oportuna sobre si se ataca o se esquiva la situación. Steven D. Levitt & Stephen J. Dubner siguieron con su frase “Don’t listen to what people say; watch what they do.“. Siempre habrá en el camino quienes te dicen mil maneras de cómo hacer las cosas “bien“, por lo general en un tono de crítica, pero al ver la consistencia entre lo que dicen y lo que hacen, se encuentran inmensas distancias. Por ello, se hace imprescindible la seguridad que tengamos de que estamos haciendo las cosas bien de acuerdo a nuestra experiencia, por supuesto, con la disposición a escuchar los consejos que siempre son de utilidad, pero con la confianza de que alcanzaremos las metas establecidas. Y, recuerdan esa película donde actúan Tom Hanks y Leonardo DiCaprio que se llama “Atrápame si puedes“, donde DiCaprio hace de un falsificador que al final termina trabajando para el FBI? Pues en la vida real, ese personaje se llama  Frank Abagnale Jr., de quien publiqué la frase: “It’s not what a man has but what a man is that’s important. I know who I am and what I am, and that’s what counts, not what other people might think of me.“. Muy relacionado con la frase anterior, es importante estar claro y a la vez orgulloso de quien se es. La vida trata de estar siempre evolucionando, pero en cada momento, debemos saber y tener confianza en quienes somos. No nos debería importar lo que se diga de nosotros basado en lo que tenemos, lo que hacemos o lo que logramos. Nadie conoce mejor que nosotros mismos el camino que decidimos recorrer, por lo cual es fundamental que, una vez decidimos la ruta, nos mantengamos en forma autónoma tomando las decisiones que nos corresponda, siempre convencidos de que es la mejor decisión. Y si resulta que no lo fué, pues corregir pero siempre seguir hacia adelante. Me causó mucha impresión la frase de Nassim Nicholas Taleb: “Missing a train is only painful if you run after it! Likewise, not matching the idea of success others expect from you is only painful if that’s what you are seeking.“. Recientemente, y por el proyecto que también llevo relacionado al éxito, he estado invitando a quienes quieran participar a mostrar las distintas formas que tiene el éxito. Aunque ya el ejemplo ha perdido mucho valor, el éxito no es simplemente llegar a ser como Donald Trump. Todos, absolutamente todos, somos exitosos en lo que hacemos y vivimos, y debemos sentirnos orgullosos de ellos. Siempre habrán barreras que nos encontremos, pequeños fracasos que no son más que oportunidades para aprender, ampliar nuestra experiencia, y reducir la probabilidad de que nos vuelva a suceder en el futuro. Pero es fundamental tener muy claro (o al menos claro) lo que buscamos y hacia donde vamos, y aferrarnos a nuestra capacidad para alcanzar esa(s) meta(s), muy a pesar de lo que nos puedan decir a través de las críticas. Y para cerrar la semana, Albert Einstein, ese mítico personaje, con una frase de mucho peso: “Those who have the privilege to know have the duty to act.“. La complicidad se alcanza con tan solo omitir la acción. Y si se hace a pesar de saberse dueño de alguna forma de aporte o solución, peor la situación es. Luego de las consecuencias no tiene sentido decir que se sabía que eso iba a ocurrir. La participación oportuna tiene que ser la punta de lanza de aquellos que se saben con la razón, aún cuando la misma tenga que ser sometida al examen público, que no tendría problema alguno si se confía en las razones por las cuales se asume que se tiene. Y la confianza juega un papel primordial, ya que se debe tener no sólo para dar ese paso al frente y realizar el aporte en beneficio de la solución de la situación planteada, sino para que, en caso de estar equivocado, aceptar la razón, corregir y seguir avanzando. Y al respecto, esa confianza que se debe tener uno mismo se expresa perfectamente en esta frase de Sonja Henie con la cual cierro esta reflexión: “The world never puts a price on you higher than the one you put on yourself

Compartiendo con los Muertos

noviembre 4, 2016

Desde que llegamos a Mexico, el Día de los Muertos se nos presentó como un hito importante en las celebraciones del año. En la medida en que se fué acercando la fecha, más se veía la preparación al respecto. Y, en mi caso, recordaba la película de James Bond en la que una de las escenas se realiza en el medio de la celebración de esa festividad, lo cual hacía más interesante la oportunidad de estar presente en las actividades alusivas. En mi caso, pues realmente no estaba muy pendiente de la fecha. Por lo general el día de Todos los Santos es el que se me hacía más conocido, principalmente por los lunes bancarios por tal motivo, pero la verdad es que no había escuchado de la celebración del día de los muertos. Y, en la visión que tenemos los Venezolanos (al menos los que yo conozco) sobre el tema de los muertos, pues un día de celebración en su honor se me hacía algo como que muy triste, pesado. En mi caso, habiendo sufrido la pérdida temprana de mi mamá, se me hacía que iba a pasar por la misma depresión que me aturde en las fechas en que la recuerdo (cumpleaños, navidades, día de mi grado, etc.). Lo que veía de la tradición pues consistía en disfrazarse de los personajes típicos de la fecha, como los de la película “El Libro de la Vida“. Mi hija cambió su plan de disfrazarse de “Meivis” por “La Catrina“, y en la casa adornamos todo con lo típico. En la oficina me preguntaron si me anotaba para el concurso de altares, y mi respuesta fué que no tenía ni la menor idea de lo que eso era pero que me anotaba. El día del concurso se mezcló con la visita de los niños a pedir caramelos por Halloween, lo cal me confundió un poco, y tuve la oportunidad de ver los altares que hicieron por la ocasión (aunque el nuestro quedó en segundo lugar).

Entre lo que nos decían estaba que debíamos ir a un cementerio (Panteón) para ver lo que hacían el día de los muertos. Que si fuéramos a xochimilco, o a coyoacán de noche. Lo cierto del caso es que las circunstancias nos llevaron a Coyoacán, donde pudimos ver lo que es esta fecha para los Mexicanos. Por toda la ciudad pululaban los disfrazados de todas las edades y motivos, y en Coyoacán fué increíble el espectáculo. Unos altares realmente impresionantes, entre los que había uno dedicado a Juan Gabriel, otro a Chespirito con un Chavo y un Don Ramón de ultratumba franqueando la entrada; otro dedicado a los muertos en accidentes de tránsito por conductores bajo los efectos del alcohol; y muchos, pero muchos disfraces. Hacia la media noche tuvimos que irnos porque aparecieron personajes disfrazados como los que están en nuestras peores pesadillas, que de paso fueron los más populares, pero mi hija estaba aterrada. De acuerdo a lo que vimos, la costumbre es comer “pan de muerto” con chocolate caliente, lo cual hicimos en varias oportunidades durante el fin de semana.

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Mi Catrina con un pan de muerto en una presentación especial

Pero la mejor experiencia, la que me permitió entender mucho más la ocasión, fué el mismo día de muertos, cuando nos invitó una familia a compartir con ellos la comida. Llegamos y, como era de esperar, había un altar, frente al cual había mucha comida (que asumí era parte de la ofrenda para los muertos). Habían muchas velas, cada una con un nombre, y todo tipo de cosas: café en su taza; cigarros (algunos como su hubiesen fumado, otros en las scajas destapadas); frutas; dulces; ron; tequila. Al llegar, y mientras veiamos el altar, nos explicaron a quienes pertenecian algunos de los nombres de las velas. Eran sus muertos. Y cerca de cada vela habían las cosas que les gustaba en vida. Efectivamente, la comida que estaba frente al altar era parte de la ofrenda, pero también lo que ibamos a comer. Un condumio compuesto por Chicharrones en sala verde (picante); longaniza en salsa roja (picante); costillas de cerdo guisadas (supuestament no picante peeero…); pollo “encacahuatado”; arroz, tamales. Todo demasiado bueno, con un toque casero que, a pesar de no estar acostumbrados a los sabores, fue un manjar digno de reyes. Luego, nos dijeron que probáramos los dulces, que formaban parte del altar, por lo cual pregunté si no habría problema con los muertos, a lo cual me contestaron que ya no, porque habían pasado las 3 de la tarde y se habían retirado. Nos explicaron los dulces que habían, y que estaban colocados de una manera especial por algunas razones. Unos eran los dulces que les gustaban a la mamá de la dueña de la casa, quien antes de morir decía que escondieran sus dulces para que otro familiar que ya habia fallecido no se los llevara, por lo cual estaban escondidos, y así nos comentaron el por qué de muchos de los dulces y sus ubicaciones en el altar. Entre lo que comentaban estaba “el palo de los muertos”, colocado junto al altar con la intención de que se cargue de energía con la presencia de los muertos, para luego ser utilizado para barrer las casa y sacar las malas vibras.

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Parte de la decoración en la casa

Para mi, aparte de un honor y una gran impresión el poder ver cómo contaban de sus muertos con una emoción tremendas, fué un día de mucho aprendizaje. En mi caso en particular, pude caer en cuenta que aparte de los muchos momentos felices que uno recuerda de sus muertos, pues los últimos momentos con ellos son los que dejan la mayor impresión. Por lo general cuando hablamos de nuestros difuntos, pues denotamos tristeza y pesar; pero aquí se nota una emoción particular con la cual hablan de sus muertos, que más que tristeza denota añoranza, que se les extraña. En el camino hacia la casa donde íbamos pasamos al lado de un panteón (cementerio), y pudimos escuchar como una banda tocando música. Definitivamente algo que no es nada común en nuestra tierra.

La experiencia del Dia de Muertos resultó sumamente interesante. El vivir en carne propia las diferencias culturales es tremendamente instructivo, y en este caso, me permitió ver una dimensión distinta sobre este tema que, por lo general, resulta de tanto pesar para uno. Ya habiendo vivido lo que he contado, pues me siento preparado para celebrar el próximo año esta efemérides, claro, de este lado, a menos que Dios quiera que venga a llenar de energía el “palo de los muertos”…

Viendo el ojo del huracán

noviembre 2, 2016

Mientras viví en Venezuela, fuí duro crítico de las circunstancias que a diario se daban en mi país. En abril del 2014 publiqué mi artículo “MUDez dictatorial” en ocasión del fulano “diálogo por la paz” que se dió. Hoy, cuando las circunstancias me han llevado a vivir en otro país, veo con profunda tristeza y depresión cómo, luego de aquel “diálogo” y toda la represión, burla, persecución y pare usted de contar cosas terribles que ha hecho este gobierno, la MUD nuevamente asume su papel de judas. He leído excelentes artículos acerca del por qué se están haciendo las cosas de esta manera tan “parsimoniosa” por decir lo mínimo, y entiendo que se busca erradicar “por ahora y para siempre” el mal de la versión de Socialismo que propugna el gobierno, pero, pero, Y PERO! Jamás entenderé ninguna razón relacionada a jugar con la esperanza de la gente. En distintas oportunidades he escrito acerca de cómo el gobierno de Venezuela utiliza los métodos de Goebbels en su favor, pero hoy, lamentablemente, debo también denunciar que esos juegos macabros no son de uso exclusivo del gobierno, sino también de la oposición. Y me surge la duda de si al final de cuentas, será el mismo juego macabro del gobierno, sólo que en éste caso interpretado por quienes no se cuando ni por qué se supone que son la oposición. Un amigo mío, que fué botado por aquel “pito de la desgracia” de PDVSA, siempre me dice que si entre los de la oposición están personajes como Timoteo Zambrano, quien traicionó a ese contingente de personas en aquel momento, las cosas no van a ser como las pintan; y yo siempre le contesto que bueno, hay que ver, que si la confianza, la esperanza… Desde aquí vemos como se desbordan las calles en protesta, pidiendo, rogando y mostrando la voluntad que se tiene de asumir un cambio que se hace necesario de forma inmediata, y vemos las declaraciones y las amenazas de que se cuide el gobierno, hasta que, en esa espiral de emociones, nos anuncian que se va a marchar a Miraflores. Miraflores! el centro del poder, donde dieron la vida muchos Venezolanos para al final ser traicionados por la oposición que se hizo del poder y que en minutos hizo inútiles esos sacrificios… la oposición… la misma que hoy se hace llamar MUD?

No podía creer cuando vi el video de Chuo Torrealba saludando a quienes lo han mandado a matar, literalmente. A un Ocariz hasta contento dandole la mano a la mente que buscó ensuciarlo haciendo uso de la enfermedad de su hijo. Y bueno, está el Papa de por medio, y como cristiano debo entender que al menos hay que darle la oportunidad al perdón… Pero cuántas veces Dios mío se va a hacer? A cambio de qué? y entonces, ahora la situación es mucho más complicada, porque la estrategia parece estar muy bien diseñada, supongo que entre las dos partes que ahora se muestran como una sola, porque ahora ya no es que escuchemos ni al gobierno ni a la oposición, SINO AL PAPA!!!! Y de verdad voy a cruzar la esquina en este momento, porque irme por ese lado me va a llevar a sitios que ya he visitado y que no quiero mencionar, al menos POR AHORA.

Entonces, luego de eso, y como era de esperar, siguen los insultos, las persecuciones, Leopoldo preso, el país pagando más por la estadía de Rodriguez Zapatero que por los tratamientos de Cáncer, y se suspenden todas las acciones que eran la punta de la espada que nos llevaría, como la de Bolívar, a la tan ansiada Libertad. Y lo peor es que luego, el mismísimo Chuo Torrealba declara que le dieron una patada a la mesa!!!??? Pero por amor de Dios Chuo! Y es que ahora te la vas a dar de Pendejo y también vas a decir que te engañaron!? Ahora, entonces, van a decir que mejor si sigamos con el juicio político? Y la marcha a Miraflores se retoma el próximo miércoles, cómo si de la suspensión de un concierto se tratara? No, esto no es juego. Y sé que muchos me han dicho que mi derecho a opinar al respecto se acabó en el momento en que me fuí del país, pero sepan que mientras sea Venezolano (que no sólo lo dice mi cédula, sino que es lo que soy y seré por siempre), opinaré y lucharé en pro de un país como el que quizás tuvimos, pero que definitivamente necesitamos. La verdad es que no sé si es que todo esto lo vemos los que estamos fuera del ojo del huracán, pero de lo que si estoy seguro es que requerimos urgentemente un cambio de actitud. Y antes de que cualquiera me grite que me es muy fácil opinar desde un teclado, quiero aclarar que creo firmemente en que la victoria la alcanzaremos cuando todos creamos en ella. Y eso no significa que el que mas sale a la calle, el que mas piedras tira, o el que menos “selfies” se toma en las marchas es el que va a sacar adelante la lucha. Todos hacemos falta. TODOS. Pero, mientras sigamos amarrados a la idea de que Jesús es un ejemplo que puede ser imitado por cualquiera de nosotros, y más si se cuenta con el apoyo de su Iglesia, seguiremos viviendo esta tragi-comedia y haciéndole el juego al gobierno. Jesús es uno sólo, no hay más redentores, y en el caso de Venezuela, el grave problema es que no se cumple aquello de que “el que se mete a redentor, muere crucificado”. Por el contrario, cada día vemos como los falsos redentores lo que hacen es preparar su futuro y el de sus allegados a costa de la crucifixión de todos y cada uno de nosotros.

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Reflexión de la semana: Adaptación

octubre 29, 2016

reflexionesCuando se está sometido a cambios que se consideran radicales, lo más importante no es enfrentarlos y asumirlos, sino adaptarse a los mismos. Y es que es muy distinto Adaptarse que Acostumbrarse. El acostumbrarse no significa necesariamente que se internaliza el cambio (y yo osiempre asumo que todo cambio es para mejorar!), sino quizás acostumbrarse a que las cosas, las situaciones, simplemente no van a ser como se planificó, lo cual conlleva algo de derrota. Pero adaptarse, por el contrario, es como asumir que las cosas no serán como se planificó y buscar sacar lo mejor de cada situación. Así, comencé la semana con una frase de Steve Jobs: “Your work is going to fill a large part of your life, and the only way to be truly satisfied is to do what you believe is great work. The only way to do great work is to love what you do“. Definitivamente no se trata de hacer algo que te guste, sino que te guste lo que estas haciendo, y en lo referente al trabajo, siempre conseguimos las razones por las cuales el trabajo no es lo que nos gusta, sin embargo, nunca tendremos un trabajo que realmente nos guste. Por algo nos pagan por hacerlo, no? Pero eso no significa que no lo hagamos con pasión, que cada día represente un nuevo reto y que al final del mismo sintamos que estamos avanzando. Si no es así, no pierdas más el tiempo y busca otro trabajo. Luego, me llamó la atención esta frase de Ed Catmull: “It’s not the manager’s job to prevent risk. It’s the manager’s job to make it safe for others to take them“. Uno comienza a prepararse quizás desde su casa, luego en la Universidad (a quienes hemos tenido ese privilegio) y luego viene la etapa de adquirir experiencia en el ámbito laboral. Por supuesto que en ese camino se enfrenta uno a muchas situaciones que le son desconocidas, pero que esa preparación, cada clase que se recibió, cada consejo que se escuchó, va tomando sentido. Y luego llega ese momento en que te sientes protagonista de alguna de las situaciones “teóricas” que se vieron o escucharon, y te parece increíble que te esté sucediendo. Y toca tomar la decisión de hacer lo que se aprendió, o de inventar cualquier otra solución. Cuando vemos las estrellas en la noche, no recordamos que no brillan por luz propia, sino por la que reflejan, a pesar de que no vemos en ese momento el sol.

En estos días me ha tocado decir muchas veces por qué no soy bueno vendiendo, o mejor dicho, por que no soy bueno como Vendedor, y es que para mí el secreto de un vendedor es la relación que establece con sus clientes, al punto que dejan de ser clientes para ser amigos, compañeros. En un equipo de Beisbol (y me voy a ir por este camino aún cuando en deportes soy un ignorante) hay pitchers abridores y cerradores (y creo que intermedios). Lo cierto del caso es que yo sé que soy bueno, en cuanto a ventas se refiere, para llegar a darle la estocada final a un cliente. Pero no soy bueno en mantener la relación; Y como iempre he estado en Operaciones, pues la queja a la que siempre nos enfrentamos por parte de ventas es que no los apoyamos. Por eso, esta frase de Martin Baird se me hizo tan llamativa, al quizás dar alguna respuesta a esa queja de ventas en cuanto a no apoyarlos: “Inconsistent customer service is worse than bad customer service”. Pero también hay que estar claros que el servicio al cliente no es solo el que hacemos en sus instalaciones, sino esa percepción que tiene de la relación con quien le provee del servicio. Y hablando de esa relación, obviamente el cliente es el centro de las acciones, pero resulta que si no se cuenta con una oferta de valor real e impresionante, se “baja” al nivel donde solo el valor económico cuenta, y en ese aspecto, los clientes siempre saldrán ganando, ya que como indica Mark Sanborn en su frase: “The customers that are willing to pay you the least will always demand the most“.

Y, finalmente, la frase que complementa esta semana de parte de Charles Darwin: “It is not the strongest of the species that survives, nor the most intelligent, but the one most responsive to change“. La adaptación termina siendo un proceso que, si se están haciendo las cosas bien, debe ser contínuo, ya que siempre se estará sometido a un cambio. Y lo más importante es lograr encontrar lo positivo en todo cambio. Obviamente, hay eventos que son devastadores, pero que de igual manera, más que dejarns vencer por ellos, debemos tomarlos como base para construir lo que sea necesario para mantenernos en el camino, siempre hacia adelante.