Y el ganador es!!!!!!


En mi casa había, de todas las reglas, una de especial cumplimiento: JAMAS TENDRIAMOS UNA MOTO COMPRADA POR NUESTROS PADRES. Es mas, mi mamá siempre decía: “el día que les compre una moto, se las compro con la urna donde con seguridad los enterraré”. Por ello, la posibilidad de que uno pidiera una moto y cuando mucho se pensara en la compra de la misma era, por así decirlo, simplemente imposible.

Estando en Barinas, uno de mis compañeros de clase era “el catire”. Con el catire hice una amistad realmente especial; estudiábamos juntos y nos iba muy bien, pero por sobre todas las cosas, soñábamos juntos, y compartíamos muchos gustos, algunos de ellos extraños. Por ejemplo, yo siempre he sido fanático de las carreras de carros (piques, carreras, etc.). La familia del catire tenía (creo que aun la tiene) una tienda en la plaza del estudiante, donde principalmente vendían mangueras de todo tipo. Por ello, el tío del catire tenía mucha relación con gente en el sector automotriz. Un día, el Tío del catire, que era bastante joven, nos invitó al taller de un amigo suyo. Era nada más y nada menos que el campeón barinés de piques. Nada me emocionó mas, me sentía en las grandes ligas, pues ya había logrado llegar a conocer a un verdadero corredor. Tenía un camaro, una belleza. Esto significó, en los tiempos siguientes a ese primer encuentro, que cada vez que podía le pedía al catire que fuéramos donde orlando (así se llamaba el dueño del camaro). Inclusive un día nos invitaron a ir a unos piques; fui todo emocionado a la casa a pedir permiso, pero fue negada la solicitud. La razón? Pues bueno, era muy peligroso, según mi mamá, que fuera a esas cosas, que la gente se mataba en las carreteras, etc.… Total, que después de mucho rogar, comprometerme a portarme bien, etc., no fui al evento.

Bueno, el cuento no es el de los piques… Un día, el tío del catire llegó al negocio en una moto. Roja, 80cc, Honda, de cross. Yo de inmediato me enamoré. El comentó que la estaban vendiendo. Estaba recién reconstruida, y era una belleza. Le pregunté el precio: 3000 bolívares (era el año 86). Por supuesto que, como me suele suceder, se me metió entre ceja y ceja esa moto. Soñaba con ella, rogaba por ella. Por no dejar, le hice la pregunta de rigor a mis padres: puedo tener esa moto? La respuesta es obvia: NO. Recuerdo que insistía a menudo con el tema, y siempre recibía por respuesta la misma palabra: NO. Un día, quizás mi mamá estaba débil, o simplemente fastidiada de mi insistencia, aplicó una de psicología, con lo cual esperaba que se acabara el temita. Ante una de las tantas veces que pregunté sobre la posibilidad de comprarme la moto, me dijo: si me la venden en 1500 bolívares, te la compro. Por supuesto que era una respuesta bien interesante, por decir lo menos. Obviamente, nadie bajaría el precio de la moto en un 50% solo por satisfacerme. Y de hecho, era una muy buena respuesta, puesto que yo siempre insistía basándome en que siempre me portaba bien, salía bien en mis estudios, etc. Con esta respuesta mi mamá consideró que se cerraba la posibilidad, pero por el contrario, me dejó la puerta trasera que necesitaba.

 

Como quizás sucede en muchas casas, al menos por esos días, en mi casa se cambiaba regularmente algún equipo: el de sonido, un televisor, etc. Yo, por lo general, me quedaba con las cosas que se iban cambiando, con lo cual logré tener en mi cuarto música para mi solo, televisor, radio, y en general, todo lo que mis padres, por una u otra razón, dejaban de utilizar, e inclusive, cuando se desechaba algo, también me lo quedaba, y por lo general lo arreglaba. Por aquellos días tenia yo un equipo de sonido muy bueno, que era de mi papa, y que me había dado producto de que se había comprado uno nuevo. El equipo estaba perfecto, y me permitía escuchar mi música en mi cuarto, grabar cintas, etc. Cual es la importancia de este equipo en este cuento? Pues mucha. Con la respuesta que me había dado mi mamá, fui y hablé con el tío del catire, y le pregunte si el estaría dispuesto a negociar la moto, recibiendo en parte de pago un equipo de sonido por la mitad del precio, y la otra en efectivo. Afortunadamente, su respuesta fue que SI, pero que debía ver primero el equipo. Listo, se me estaban facilitando las cosas.

Un día inventé que estaba malo el equipo, y que me lo llevaba a arreglar. Me lo lleve como pude a casa del tío del catire. Por supuesto que cuando lo vio aceptó el negocio, por lo cual inclusive me entregó la moto. Llegué con la moto a la casa, y a mi mamá casi le dio un yeyo. Le expliqué que había negociado, y que me aceptarían el pago de 1500 bolívares, por lo cual, tomando su palabra, y para que no fueran a vendérsela a mas nadie, me la había traído. Mi mamá no pudo hacer nada. Estaba atada de manos, ya que había dado su palabra de que si se la ponían a ese precio, la compraría. Me dio un cheque por 1500 bolívares para que lo cobrara y la pagara, y comenzó la diversión. Claro está, que puso condiciones MUY claras respecto al uso de la moto: quedaba terminantemente prohibido prestarle la moto a nadie, al menos sin su autorización. Por no tener papeles a mi nombre, quedaba prohibido andar por la calle con la moto; por no tener luces (era una moto de cross), no podría andar de noche; y algunas mas de menor peso.

 

Yo estaba feliz, tenía una moto. En esos días vivíamos dentro de la universidad, en unas cabañas de la zona rental, que era un espacio ideal para tener una moto. Recorría toda la universidad, cada vez que podía lo hacia, y los fines de semana eran dedicados casi exclusivamente al uso de la moto. Una característica de la moto era que yo a cada rato me caía, pero no me pasaba nada ni a mi ni a la moto, pero cuando la utilizaba mi hermano, cuando se caía era medio grave la cosa, pero afortunadamente nunca le pasó nada grave a él (a mi papá si. Tan grave, que merece un espacio aparte en este blog).

 

Un día, sábado recuerdo que era, estábamos el catire (quien era un asiduo visitante a mi casa con la esperanza de usar la moto), mi hermano y yo. Mi hermano y yo montábamos por turnos la moto, pero el catire solo podía vernos, ya que estaba prohibido que la montara nadie que no fuera de la familia, al menos sin la autorización y supervisión de mis padres. La cuestión fue que mis padres salieron, y quedamos lo estres solos. De repente, se me ocurrió una idea: por que no hacíamos una competencia de motocross, donde cada quien tendría un turno, en una zona con muchos baches y zonas de salto, y ganaría quien hiciera el salto mas alto y espectacular. Todos estuvimos de acuerdo, y en vista de que mis padres no estaban, pues no había a quien pedirle permiso para que el catire participara, lo cual no era mas que un detalle, ya que como nada iba a ocurrir, decidimos informar posteriormente lo que habíamos hecho, para no darle mas largas al comienzo de la competencia.

 

Para la competencia, utilizamos un lugar donde había posibilidad de desarrollar una alta velocidad, y que terminaba en una especie de rampa natural que sería la plataforma que permitiría dar el salto que establecería quien era el mejor. Los jueces siempre serían los dos que no estaban manejando. Comenzamos con mi hermano. Tomó velocidad, y dio su salto. Estuvo muy bien, pero era el primero. Le seguí yo; como dueño de la moto estaba obligado a ganar, así que lo di todo. La aceleré al máximo, y di un salto que, ahora que lo recuerdo, incluso me dio miedo cuando ya estaba en el aire. Caí a tierra, casi me caigo, pero sorteé el salto. La opinión de los jueces: era el ganador; pero aun faltaba el catire…

Recuerdo claramente que estábamos mi hermano y yo compartiendo una sombra, quizás la única que había, que hacia un arbolito que estaba a mitad de camino entre el punto de partida y el lugar del salto. Debido al tamaño de la sombra, estábamos muy juntos los dos sentados bajo el árbol cuya sombra nos cobijaba. Vimos arrancar al catire, venia muy rápido, quizás mas rápido que la velocidad que habíamos alcanzado mi hermano y yo; pasó en frente de nosotros muy rápido. Comentamos que de seguir así, sería el ganador. Llegó al sitio del salto, y al día de hoy, es el salto más impresionante que he visto al menos en persona. Subió muchísimo, tanto, que parecía que se había detenido en el aire. En el aire, vimos como se separó de la moto. Nos pareció una maniobra realmente temeraria, que indicaba que quería dejarnos a nosotros en ridículo, puesto que el ganaría siendo nosotros los dueños de la moto. Comenzó su descenso, y vimos como la moto seguía derecho, y el caía de lado, sin moto. Estábamos realmente impresionados, el catire era el ganador. La moto cayó en las dos ruedas, sola, avanzó un tramo, y cayó suavemente de lado. El catire siguió cayendo ahora sin moto, y al tocar el suelo, rodó como 5 metros dando vueltas sobre su eje. Levantó muchísimo polvo, tanto que no se le veía. Nos paramos y hasta aplaudimos!!! Definitivamente era el ganador. Nos quedamos, ahora parados, bajo la sombra del árbol, esperando que el catire viniera para felicitarlo, pero nada; el catire seguía en el piso sin moverse. Esperamos unos minutos, y nada, nos miramos mi hermano y yo, y le comenté “será que se dio duro?”. Naaah, dijo mi hermano, “eso es que se la esta echando ahí tirado, vamos a esperar que se pare”, y seguimos esperando. Ante el hecho de que no se paraba, me comenzó a recorrer por la espalda un frío que indicaba que podría haber pasado algo. Algo que significaría que mi mamá se enterara que le habíamos prestado la moto al catire sin permiso. Me aterré, y comencé a correr.

Llegamos donde estaba el catire, quien seguía como inconsciente. Cuando lo agarré y lo volteé, comenzó a gritar, y comenzó a decirme “AGARRAME EL BRAZO, AGARRAME EL BRAZO!”, al tiempo que su brazo (no recuerdo si era el izquierdo o el derecho) y su hombro se movían en forma incontrolable. Se lo agarré, hasta que cesó el movimiento. Se paró; DIOS MIO!!, tenía el chasis torcido!!!! Un hombre estaba notablemente mas bajo que el otro. Le dije que dejara la jodedera, que se enderezara, y me dijo que no podía hacerlo, que le dolía el hombro. Cuando revisamos, uno de los huesos de su clavícula se veía partido. EL CATIRE SE HABIA PARTIDO LA CLAVICULA!!!! Traté desesperadamente de que tratara de arreglársela, convenciéndome que era algo sencillo, que no había pasado nada, pero no, había un espacio entre cada pedazo de la clavícula en el cual cabían dos dedos. Fuimos a la casa, los tres y la moto, a pensar que haríamos. El catire me pedía que llamara a su papá, y yo le decía que se esperara, que me dejara pensar. En eso llegaron mis padres. No se podía hacer nada. En lo que vieron al catire con el chasis torcido, la mirada de mi mamá de inmediato se posó en mí, con muestras de querer matarme. Ni me habló, simplemente le dijo al catire que le diera el teléfono de su casa. Llamo al papa, y le contó lo que sucedía, que íbamos saliendo para la clínica.

Salimos, mi mamá no me dirigía palabra, y llegamos a la clínica, donde estaba ya esperando el papa del catire. Las explicaciones de rigor, las disculpas, pero nada grave. Revisaron al catire, y el diagnóstico fue que debían operarlo, ya que estaban muy separados los huesos, y habría que utilizar unos clavos para unirlos. Mi Dios, y todo por no hacerle caso a mi mamá!

 

Al catire lo operaron. Por supuesto que la primera noche, fui a quedarme con el, ya que me sentía responsable de lo sucedido. El problema fue que me pidieron que no me quedara más, ya que me dormí tan profundo, que ni me enteré de las veces que entraron las enfermeras a revisar al catire, y que la idea de quedarme era que estuviera pendiente del enfermo.

Finalmente, el catire se recuperó, aunque a decir verdad, le quedó el chasis medio torcido. Le hicieron mal la operación, y le quedó el hueso montado una parte sobre la otra. Tuvieron que volver a operarlo, y quedó medio bien.

 

Mi mamá me prohibió TERMINANTEMENTE que le prestara la moto a nadie, ni a mi hermano, que si me iba a matar lo hiciera yo solo, pero que no quería volver a saber que alguien mas se había montado. Y lamentablemente, no tuvimos un trofeo que darle al catire, para que al menos le quedara una muestra física de cuando ganó el campeonato de motocross.

 

A partir de allí, comencé a pedir un casco. Todo lo que ha sucedido lo hicimos sin tener un casco, lo cual significa que el catire, y todos los que participamos en la competencia, tuvimos mucha suerte de no partirnos el cráneo. Lo que pasaba es que el casco más sencillo, que combinaba con la moto, costaba 1500 bolívares, y era ilógico gastar solo en el casco lo mismo que se había gastado en la moto.

Nada es perfecto, afortunadamente. Yo obtuve mi casco, pero no por lo que podríamos llamar la “vía normal”, sino debido a que mi papá, con la aprobación de mi mamá, decidió un día montar la moto. Para hacer corto el cuento, se cayó y de broma no se mató, por lo cual una vez que se recuperó, lo primero que hizo fue darme la plata para comprar el bendito casco, pero es un cuento que, como dije anteriormente, merece ser contado aparte, en una futura entrega.

 

Del equipo de sonido, hasta ahora nadie supo la verdad de lo que había sucedido. En varias oportunidades mi mamá me preguntó por el mismo, y siempre le decía que me lo habían robado, por lo cual varias veces tuve que esquivar, de cualquier manera, el hecho de que fuéramos a denunciar al ladrón en la PTJ. Ahora ya se sabe donde fue a parar el equipo de sonido que me permitió tener la moto que siempre quise. Ahora de grande, uno de mis anhelos es, de nuevo, tener una moto. La diferencia es que ahora no puedo aplicarme a mi mismo la que apliqué el glorioso día que tuve la moto roja.

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2 comentarios to “Y el ganador es!!!!!!”

  1. Mario Says:

    Entonces incumpliste la promesa, porque a mi me prestaste tu moto roja…. claro, la diferencia es que a mi nunca me gustaron las motos y solo le di una vuelta a la manzana sin cambiar de primera a segunda.

  2. Fernando Castellano Says:

    Claro… es que siempre habia las excepciones, y tu sabes que soy un especialista en eso… lo que pasó en tu caso es que, primero, no te pasó nada, y segundo, no te gustaba la moto (GRACIAS A DIOS).Las excepciones por voluntad independiente, como lo son todas las mias, estan bien siempre que no tengan consecuencias, pero en este caso, aun el pobre catire anda con ese chasis doblao!….

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