Para mi hablar de Judibana es hablar de años en los que fuí realmente feliz en mi vida. Debo confesar que no me es tan fácil hoy en día tocar el tema, ya que las condiciones familiares han cambiado tan, pero tan radicalmente, que esos recuerdos son casi como un sueño que a veces dudo que realmente sucedió.
Debido a que las clases de la escuela terminaban antes de las vacaciones de mis padres, siempre los viajes a Judibana fueron furtivos: un fin de semana que salíamos muy de madrugada y por lo general un sábado, y que ya el domingo en la noche nos quedábamos solos mi hermano y yo enrumbados en la aventura que significaba estar en Judibana. Recuerdo que una de las primeras veces pensé que por qué nos dejaban solos allá, como tirados, a mi hermano y a mí. Claro, ese sentimiento duraba muy poco, ya que en poco tiempo nos encontrabamos envueltos en cada situación que hacia que olvidáramos esos pensamientos, pero de verdad que al comienzo no entendía el por qué nos dejaban allá solos. Bueno, en realidad no estábamos solos. Siempre estuvimos con una tía y mi abuela que vivían allá, y por ser la época de vacaciones, siempre nos reuníamos los primos mas cercanos, lo cual hacia que en una vacación “normal” estuviésemos juntos al menos 8 primos, 1 tia y 1 abuela; por lo general eran al menos 4 ti@s, 8 prim@s, la abuela, y cualquier cantidad de invitados o visitantes, de manera que realmente nunca estuvimos solos.

En Judibana siempre estabamos en casa de mi tía, quien trabajaba en la empresa petrolera, por lo cual vivía en la urbanización donde vivían todos los empleados de la empresa. Si no recuerdo mal, era la calle caracas donde estaba ubicada la casa. Muchas fueron las cosas que aprendí allpi, y sin lugar a dudas, muchos de esos aprendizajes me formaron el caracter que tengo hoy en dia.

Por ser tantos los cuentos, los ire escribiendo como una serie. Quiero dedicar estas letras acerca de Judibana a mi Tía Sara, quien ayer y hoy en día ha estado muy cerca de mi corazón, en un lugar muy especial a pesar de la distancia física que nos ha separado y a las circunstancias. Espero que a ella, y a quien lo lea, le gusten estos pequeños relatos.

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Una respuesta to “”

  1. eliseo_castellano Says:

    Lo que pasa es que para la época no había resorts ni nada parecido, de manera que los llevábamos para que disfrutaran de los ambientes de lujo de la “vieja” PDVSA y los dejábamos porque ambos trabajábamos para redondear las cosas, de manera que cuando daban las vacaciones de la ULa, nos íbamos a acompañarlos, pero Uds. disfrutaron de la vida realmente.

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