Archive for 13 septiembre 2008

Filosofía, Alzheimer y Caracas

septiembre 13, 2008

.
.
.
Una definición de filosofía es “en términos generales, una reflexión metódica que expresa la articulación del conocimiento, las posibilidades y límites de la existencia y modos de ser.”
“La filosofía tiene en común con la religión el hecho de que se plantea las cuestiones últimas de la existencia humana. A diferencia de la religión, se basa en un uso de la razón sistematizado, abierto y expuesto a crítica, siendo susceptible de mejora por cualquiera que demuestre conocer dicho sistema.” Es decir, que la filosofía es algo como la religión, con la diferencia de que está sujeta a crítica. En el marco de la filosofía, me atrevo a incluir lo que se refiere a la “humanidad”. Lo humano se puede definir como “un mamífero de enorme éxito evolutivo, que por la selección natural de los que mejor se reproducían, ha llegado a tener las características que hoy goza”. Pero hay teorías que indican que “el secreto de la vida no es el ADN, por muy importante que sea a nivel molecular, sino el principio de colaboración entre los genes. En pocas palabras, cualquier gene que, surgiendo como resultado de una mutación, no aportara algo positivo a la supervivencia de todos los demás genes del organismo (o por lo menos no resultara destructivo) jamás sobreviviría”. Es decir, que hay un principio de colaboración entre iguales que es lo que, según estas teorías, asegura su supervivencia.

La enfermedad de Alzheimer, también denominada mal de Alzheimer o simplemente alzhéimer[1] es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada de 10-12 años, aunque esto puede variar mucho de un paciente a otro.

Caracas. Caracas es donde yo vivo. Para mi es una ciudad de distintos matices, que se debaten entre los mas grandes extremos, y que a pesar de ello, al menos para mí, es una ciudad encantadora. Viniendo de Mérida, siempre he sostenido que si Caracas estuviera llena de Merideños, pues sería realmente perfecta! Pero no es así, y sería realmente difícil lograrlo. Sin embargo, y para no desviarme de mi intención principal, todos los días quedo impresionado de la capacidad de mutación de los caraqueños. En estos días iba yo en el carro, por alguna calle de altamira, y venía un carro detrás de mi, que se metía por un canal, tocaba corneta, cambiaba las luces, se cambiaba a otro canal, mas corneta, un desesperado. De inmediato pensé que era un taxista, pero no, cual sería mi sorpresa cuando me pasó ese carro, que quien iba era una viejecita que SE VEÍA de lo mas amable, pero que definitivamente iba mordida por el muerto viviente de los caraqueños motorizados.
En estas noches, venía para mi casa, y detrás de mí venía un desesperado como a 150 km/h, en una zona donde no daba para esa velocidad. Decidió pasarme por la derecha, teniendo yo otro carro a mi izquierda, y yo ví que había atravesado un “guacal” en el camino. A la velocidad que iba el caraqueño, pues supe que se iba a estrellar inevitablemente, por lo cual bajé mi velocidad lo que pude, y meteoro seguía a su misma marcha, y su solución fué lanzarme el carro, pasandome a muy pocos milímetros de distancia, sin siquiera pisar el pedal del freno. Increíble.
Son miles de ejemplos y situaciones que vivo diariamente, y que siempre, siempre me llaman la atención y me impresionan mucho. Haciendo un análisis de ello, que siempre lo hago porque definitivamente no me voy a convertir en uno más, llegué a la conclusión de que realmente es un problema con dos motivos, y aquí retomo las definiciones que comencé escribiendo. Por un lado, definitivamente los carros producen, aqui en caracas, un efecto no conocido, al menos por mi, en la gente que los maneja. Debe ser que hay algún cable suelto, por alguna regulación mecánica mundial, que llega al volante al menos de los vehículos que hay aquí en caracas. Ello produce entonces el efecto que me atrevo a llamar de “alzheimer temporal motorizado”. Es decir, todo aquel cuyo vehículo tiene la condición antes descrita, se le olvida a que grupo pertenece. De inmediato, al sentarse detrás del volante, olvida que es un ser humano, igual a todos los demás que hay a su alrededor y que también van manejando y compartiendo las mismas vías. Así, uno es testigo de, por ejemplo, el olvido de las partes básicas y necesarias que componen un carro y se requieren para manejarlo. Yo me he dado cuenta que lo primero que olvidan los caraqueños, es que los carros tienen un pedal de freno. Y en consecuencia, olvidan que la idea de ese pedal de freno, como su nombre lo indica, es frenar el vehículo, es decir, reducir su marcha en forma parcial o total, ante ciertas situaciones, con el fin de, o bien detenerse por voluntad propia, o para evitar una situación no deseada. Pues no! aqui nadie se acuerda que eso existe. Otra demostración clara del alzheimer temporal motorizado, que ya mencionaba, es el olvido de la raza a la cual se pertenece. ya el hecho de que a alguna persona, por asi llamarla, no le importe atropellar un animal, es bastante difícil de manejar; ahora, que no le importe atropellar o hacerle daño a un congénere, ya eso es inaudito, pero aquí en caracas, a diario, se puede palpar eso en TODAS las vías que componen nuestra ciudad. No le importa a nadie si se mata a otra persona, con tal de llegar a tiempo. Eso de ayudarnos mutuamente para que entre todos sobrevivamos, no tiene nada que ver ni que hacer con los caraqueños. Y eso se nota en un semáforo. No importa si todos estamos apurados. NO. Lo importante es que yo estoy apurado, y me meto como sea y donde sea, independientemente de que eso sea un acto incluso suicida, ya que complica el tránsito de tal manera que ni yo llegaré a tiempo, ni nadie más. Y lo peor es que en lugar de pensar concientemente, por el contrario es mas satisfactorio saber que hay mucha otra gente que gracias a mi actitud no llegarán a tiempo, incluso a costa de que yo no llegue a tiempo. Es algo así como un “autosuicidio” motorizado. Increíble.

Ahora bien, qué hacer? por ahora rezar. Yo lo que hago es retrasar mi salida lo mas posible para no encontrarme con todos estos caracteres, aunque es algo que podríamos categorizar como “mal de muchos, alegría de tontos”. Al no haber quien dé el ejemplo, la ley se convierte en “guachafa”. La autoridad solo cumple con estar presente, y prepararse para atender los inevitables accidentes que con toda probabilidad se producirán. En medio de todo esta diarrea de ofrecimientos, se escuchan propuestas huecas, que solo se refieren a lo punitivo, pero nadie se mete en el “peo” de buscar educar a la gente. Por qué? sencillo, es mas fácil, y sobre todo rentable, ofrecer multas a diestra y siniestra, que al final de cuentas siempre irán a las mans de quienes dirigen las entidades político-territoriales, que educar a la gente. Al menos si se hiciera en una suerte de combinación del tipo Pareto (80/20), sería un avance, pero no. Y lo peor es que el alzheimer se va extendiendo a otras areas: a una cola de gente esperando en un banco, donde si me puedo colear, mejor. También, si la gente planificara, y saliera temprano a sus citas, pues quizás las cosas fueran mejores. No sé, quizás son los efectos de mucho tiempo viviendo en caracas, y quizás esté sufriendo los efectos de la quema de los últimos cartuchos de resistencia ante el inminente avance del alzheimer motorizado en mi.

Pero, por otro lado, quizás sea EL IMPERIO, que implanta en cada uno de nosotros un microchip que se conecta con los sistemas computarizados que se producen en sus predios, y lo que somos todos es víctima de un plan de invasión que ya está en progreso, y que lo que está esperando es que nos terminemos de matar unos a otros…

Anuncios