GRADUUM IN DIE


Dedicado a Jesús y Dilué, nuevos colegas. Felicitaciones!


Leithold, Piskunov, Baldor. Hallidey, Resnick. Leroi-Gourhann y su “estadios de la ciencia”. Tenembaum, Blank y Tarkin, Meyer. Ogata. Taha. Si sacara la cuenta de la plata que le pedí a mis padres “para comprar libros”, la biblioteca de Alejandría sería pequeña para contenerlos. Copias, mas copias. La biblioteca de la Facultad, quizás sustituida hoy por un laboratorio de computación y mucho ancho de banda con Google. Todo eso se me agolpaba en la cabeza mientras nos alineábamos en las afueras del Aula Magna. Cuando finalmente comenzamos a entrar, mientras aplaudíamos, recordé a muchos de los Profesores. Entramos, y sentados ya en al Aula Magna, la emoción me recorría el cuerpo. No era la primera vez que estaba en el Aula Magna, pero sí era la única vez que estaría por ese motivo. Me estaba graduando.

Muchas son las vivencias que se tienen en ese paso por la Universidad. Muchas buenas, muchas no. Todos luchamos convencidos de que esas experiencias serán muy importantes en el paso siguiente al salir a la calle a trabajar, y realmente es así. Obviamente, influyen muchos factores como el carácter de uno y la suerte que se tenga, pero definitivamente el paso por la Universidad es básico.

En cuanto a lo personal, en muchos casos algunos logramos romper con el mito de que “la novia del estudiante no es la esposa del profesional”. Transitamos por una autopista de descubrimientos amorosos y “corpóreos”. Se hacen las amistades que durarán toda la vida. Se forman lazos que ni el tiempo ni la distancia logran deshacer.

En la medida en que van llamando a los graduandos, me toca el momento de pararme. Cuando llega el turno de mi fila, comienzo a rodarme un puesto por vez. Me llaman. Salgo, nervioso por no enredarme con la Toga, que para que me quedara bien hubo que alargarla. Pararme. Saludar. Quitarme el Birrete, que lo coloco debajo del brazo. Camino. Camino y no puedo ni mirar para los lados. Mi hermano me espera para imponerme la medalla. Mi Padrino está arriba también. Mi Papá, mi Tía y mi Esposa en alguna parte entre el público. Mi mamá Omnipresente. No pienso en ella. Si pienso en ella pero trato de no profundizar. Vienen las escaleras.

Se logra el primer trabajo. Se cree que se puede devorar el mundo, pero se aprende el fondo y razón del dicho que reza que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Primeros errores. Se descubre, si se es muy afortunado, para que sirven las integrales triples. Se guardan algunos de los restos de aquellos cuadernos de las materias que o mas facil se sacaron, o que mas costaron, “por si acaso”. Se mantienen en la biblioteca, mas que para usarlos como referencia, como para mantener el lazo con aquellos días en que se cargaban en todo momento. Finalmente desaparecen, en mi caso para dar paso a los libros de mi hija…

Me entregan el Título, le doy la Mano al Rector y siento el flash de la foto típica. En realidad no lo siento. Escasamente caigo en cuenta que está sucediendo. Mi hermano me impone la medalla. Por fin mi Mamá tiene a sus dos Ingenieros. Es la Mamá de los Ingenieros, pero no está. Pero si está. Nos abrazamos, y aplauden.

10 años después del grado, y muchos más después de conocernos por primera vez en un aula de clases, quienes fueron mis compañeros son mis compadres. Quienes fueron mis amigos son mis hermanos. Sus hijos son mis sobrinos. Nos reunimos y recordamos “aquellos tiempos”, inventando planes de reencuentros para saber dónde están los demás. Sabemos que algunos ya no están. Sabemos que algún día también nos extrañarán.

Bajo las escaleras hacia mi puesto. El fotógrafo me indica como agarrar el título. Poso para la otra foto clásica. Finalmente llego a mi puesto, Título en mano. Lo logré!

Afuera, mi Tía, la Familia. Las fotos. Con mi hermano. Con mi esposa. Con mi papá. Momento de silencio. Mamá no está. Salimos del Aula Magna. Por fin puedo pasar por detrás de la estatua de Bolívar. La maldición no me puede caer, porque ya me gradué!

La fiesta. Los invitados. La Familia. Por un momento soy el centro de atención, esta vez por algo bueno. Espectacular! Se acaba el día. Se acaba la celebración. La mejor foto de la noche…

Y comienza una nueva etapa…
… etapa que ya no es nueva, pero que ha sido espectacular!

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Una respuesta to “GRADUUM IN DIE”

  1. Fernando Castellano Says:

    Sobre la experiencia de ser un Egresado de la ULA, estaré escribiendo en http://www.egresadosula.org.ve/

    Espero poder contar con historias de todos los Egresados de nuestra querida ULA.

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