La Tortura del Reciclaje


Termina uno de comerse una galleta, y comienza a buscar donde botar el envoltorio. Se mira en todas direcciones, y finalmente se ve un “pipote” de basura. Al acercarse, oh! Sorpresa! Hay un aviso encima que dice “desechos reciclables”… Empieza el martirio. Acompañando el aviso hay 4 símbolos de las flechitas: uno azul, uno rojo, uno verde y uno amarillo y en todos los idiomas. Se sabe que cada color corresponde a un tipo de material, pero si están todos los colores, pues entonces todo lo que sea reciclables va ahí. Decidido se procede a botar el papelito, pero justo antes de uno alguien más se acerca, también con actitud decidida, y a ultimo momento se arrepiente, mira a los lados con desesperación, y termina metiéndose el desecho en el bolsillo de su pantalón. La duda surge, lo que se quiere, necesita botar, debe ir ahí? La lógica conlleva a pensar en que si hay un depósito para desechos reciclables, debe haber uno para no reciclables. Con cara de “yo no fui” se pasea por él área en búsqueda de tal elemento, pero no, nada, todos los depósitos dicen igual. Entonces uno piensa que bueno, si se puede botar cualquier desecho reciclable, pues el que se carga en la mano también puede ir allí. Pero… Realmente es reciclable? La publicidad hace su efecto y se piensa: “qué pasaría si un delfín se traga este papel?”. La escena es de terror. Incluso escucha uno retumbar en la mente los chillidos del pobre animal atravesando los mares y océanos, como una prueba sorda que apunta a su asesino… No! Pero ya va, los delfines se salvan por desechos reciclables o biodegradables? Que vaina! Él no haber prestado atención a la tipa buenota que explicaba los detalles con su ajustada ropa hecha con materiales desechables? Biodegradables? Reciclados? Ya el papel hace sudar la mano que lo aguanta. Entonces, reciclable, biodegradable. Se revisa la bolsa a ver si tiene una instrucción para desecho. Se descubre que tiene material radioactivo, que no contiene gluten (asumo que es el contenido, no el empaque), que tiene 150kCal (en base a una dieta diaria de 2000), todos los sitios donde lo hacen están con una letra mínima que requiere esfuerzo para leerla pero es necesario porque puede estar ahí, embutida, la instrucción de desecho. Pero nada. Ya no sólo suda la mano, sino la frente. Algo se debe poder hacer en paz y sin ofender ni matar ni afectar a nadie! Pero no, nada surge de la sinapsis ya fatigante.

Al final, queda en el bolsillo del pantalón. Pantalón que será lavado con jabón biodegradable (del que tiene la figurita del delfín), y el papel saldrá y terminará con toda seguridad en el mar, y cuando este viendo la televisión seguro algún programa en Discovery Channel mostrará cómo salvan a una tortuga milenaria al sacarle de la nariz el empaque que, meses antes, no hubo manera de desecharlo adecuadamente por falta de información o de aprendizaje.

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