Por Obligación o por Vocación


bocadoA menudo veo a gente que se expresa sobre su trabajo de manera tan despectiva… En lo personal, cuando he tenido la oportunidad, le digo a mis allegados que quizás, ante los sentimientos que expresan, es hora de que busquen otro trabajo. Y es que el trabajo, por más extraño que suene, pues no es más que eso: Trabajo.

Quienes tenemos la gran dicha de ser padres, cada día, desde que nacen nuestros hijos, nos vemos en la obligación de atenderlos. Pero realmente es una obligación? Cada día que pasa y vemos como ese hij@ va creciendo en todos los sentidos, ese orgullo nos hace querer más. Pensamos, quizás no muy a menudo, en lo que será de nuestros hijos una vez nosotros no estemos, y buscamos la manera de criarlos de la mejor manera posible para que tengan la menor cantidad de problemas… de hecho, cuánto me gustaría dejarle a mi hija unos cristales así como el papá de Superman le dejó a el, pero incluso y a pesar de eso, fíjense en todos los problemas que ha tenido que enfrentar nuestro héroe… y el tema es que por los días malos que tenemos con nuestros hijos (niño pequeño, problema pequeño; niño grande…), no dejamos de hacer nuestro trabajo que es, al menos en mi caso, darle todas las herramientas posibles, para decidir qué hacer con su vida. Y la satisfacción de ver que cada día me necesita menos, me impulsa a seguir adelante.

Obviamente, pensarán muchos, no se puede comparar la responsabilidad que implica ser padres (y/o madres) con el trabajo. Y en cierto sentido es muy cierto. Cualquiera comenzaría respondiendo que por el trabajo nos pagan. Pues si, es cierto, pero resulta que el trabajo no es una asignación celestial que viene implícita con nuestra llegada a este plano. Nos pagan por el trabajo que NOSOTROS decidimos hacer. Entonces, a diferencia de la paternidad (y/o maternidad), que en cierto modo lo escogemos, pero que después no podemos (o realmente no debemos) decir “ay no, no me gusta esto y ya no quiero más”, en el caso del trabajo podemos cambiarlo, lo cual nos lleva al punto de la razón por la cual trabajamos.

En muchas conversaciones con compañeros de trabajo, pregunto la razón por la cual habían seleccionado hacerlo en esa empresa y bajo esas condiciones. Y, por lo general, siempre les decía que si lo que buscaban era llegar a ser millonarios y resolver su situación económica, estaban en el trabajo equivocado. Por qué un maestro sigue dando clases a pesar de ser tan mal pagados y poco reconocidos? Por qué un policía arriesga su vida por los demás, o por qué alguien decide irse a salvar las ballenas en Japón? En mi opinión, es por VOCACIÓN. Entonces, al momento de seleccionar un trabajo, se deben considerar básicamente dos factores: qué se busca con el trabajo y cuál se su pasión.

En cierto sentido todos trabajamos por necesidad, pero más allá de eso, si la única razón por la cual se trabaja es para solucionar su situación económica, entonces tenemos el caso de Pablo Escobar. Por lo que sé, era un hombre que se preocupaba mucho por su familia, y estoy seguro que no dejaría que nadie de los suyos consumiera drogas, pero ya todos sabemos de la manera como atendió, básicamente, su situación económica… Y por otro lado vemos a Mahatma Ghandi, quien lo dejó todo por la lucha en pro de los derechos de su pueblo. Cuánto ganaba Ghandi por eso?

Si al comienzo de cada jornada de trabajo surge la duda de por qué se está allí, entonces se está planteando la pregunta incorrecta. Si se considera que se le dá más a una empresa a cambio del salario que se recibe, efectivamente se está en el lugar equivocado. El trabajo no es más que una relación laboral donde te pagan por realizar una labor, medida en alguna forma acordada entre las partes (resultados, horas, libros, esfuerzo, etc). El trabajo se escoge, la familia no. Y es en ese punto de escogerlo donde reside la ciencia que lleva a un nivel de satisfacción personal. Satisfacción que todos los días debe retar la situación para determinar si se está haciendo lo que se quiere con los resultados esperados. Se debe balancear la vocación con la obligación, de manera que hacia donde se incline la balanza, indique las decisiones que se deben tomar.

 

“No decidas por dinero el mejor camino hacia el éxito. El camino lo escoges tú, y si eres afortunado, te pagarán para recorrerlo”

@fjcastell

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