Archive for 27 agosto 2016

Recuperando mi biblioteca (Parte 1 de 2)

agosto 27, 2016

Desde que nací, en mi casa había una biblioteca. En un momento fué tan grande que llenaba, ella sola, todo un cuarto. Mi papá y mi mamá siempre estaban leyendo; mi papá en su maletín siempre tenía libros. Cuando nos mudábamos, la mitad del esfuerzo era por los libros. Así crecí y, por supuesto, en mi casa siempre ha habido una biblioteca.

Para mi, pocas cosas son tan personales como un libro. Recuerdo cada libro que me han regalado, y me viene a la mente el momento y lo que sentía al leerlos. Lo que he comprado, esa es otra historia, ya que soy de los que se meten en las librerías y hojeo los que por el título me llaman más la atención, y en esa lectura rápida siento que por alguna razón debo comprarlos, con lo cual paso a la segunda fase, que es el tema del precio. Cuando el tiempo me lo permitía, me dedicaba a buscar ese “click” entre los libros de bajo costo, y lograba conseguir algunas joyas. De vez en cuando me daba un lujazo al compmrar un libro de esos que, por lo general, eran los que más me gustaban, pero también eran los más costosos. Y están los libros heredados. Esos que siempre vi en la biblioteca de la casa, o en el maletín de mi papá, o en su mesa de noche, o del que con tanta emoción contaba algo. De esos son varios los que siempre tuve en mi biblioteca.

Debo confesar que tengo una relación que puede entenderse como muy extraña con los libros. Para mí, es necesario tener no solo una lista sino los libros que voy a leer. No tenerlos es como que no hay más nada que hacer, que es el final del camino, por lo cual siempre me mantengo comprando libros y llenando mi biblioteca. Esto ha implicado la necesidad de ir requiriendo más espacio para mis libros, que se traduce en más espacio por ocupar en la casa, lo cual no es de los motivos más resaltantes de alegría para mi esposa, por lo que, al no tener más espacio para mis libros, lo que hacía era “atapuzar” las bibliotecas por todos lados. Para mi, ver mis libros siempre ha sido importante. Nada como llegar a la casa con una idea en la cabeza y seguro de que las respuestas están en mis libros, e ir a mi biblioteca y comenzar a buscar. Ir hojeando a los que se parecen al que busco, encontrar muchas cosas interesantes que no buscaba, poner en el tope de la lista alguno que otro libro para leerlo y al final encontrar lo que buscaba. O, como entiendo que hacemos muchos de los fanáticos a la lectura, en ese momento antes de ir al baño, buscar, ya con los pelitos parados, ese libro que tiene la lectura ideal para esos minutos de gloria…

Obviamente, por más que uno intente, toda biblioteca tiene una capacidad física que es imposible de cambiar, de manera que cuando comencé a necesitar más espacio para mis libros… me hicieron entender que había otras prioridades… y comencé a preocuparme. Una opción era salir de algunos libros para tener espacio disponible, pero no!, jamás salir de mis libros! Pero, los tiempos habían avanzado, y comencé a pensar que la solución era tener un Kindle. La opción era tentadora: tener disponible todos mis libros sin ocupar espacio. Comencé a leer y había, como en todo, los detractores y los entusiastas. Los primeros decían que se perdía el “feeling” de un libro verdadero, que no era lo mismo por el peso, etc. La verdad es que yo, como he sido apasionado de la tecnología, pues no tenía problema de probar. Al final, en un viaje que hice a los Estados Unidos, se me presentó la oportunidad. Tenía el dinero, la necesidad, el plan, y para las dudas, mi amigo Andrews me dió el empujón que final que necesitaba y me compré mi Kindle. Luego de algún tiempo me acostumbré y me volví fiel usuario. Quizás el único problema que encontré fué el precio de los libros, pero era algo manejable. Tenía mi biblioteca con mis libros de verdad, y ahora podía seguir ampliando mi lista a futuro de lectura sin ocupar mas espacio que el del kindle. Pero, llegó el momento en que tuvimos que mudarnos nuevamente, sólo que ésa vez era de país. Por el costo, sencillamente se hacía imposible llevarme mis libros, por lo cual decidí donarlos. Los conté todos, revisé cada uno en búsqueda de hojas o cosas que a veces se dejan en los libros. Siempre tuve la costumbre de escribir en la primera hoja de cada libro mi nombre y la fecha en la cual comencé a leerlo, de manera que cada libro que iba revisando me decía cuándo lo había leído por primera vez. Los conté, anoté los títulos, y los metí en las bolsas donde finalmente los llevé a la biblioteca donde tenía la esperanza de que serían tratados tan bien o mejor de como los traté yo. Así, solo tenía la lista de mis libros viejos, mas los que conformaban mi colección en digital. Para el kindle, encontré la manera de ubicar libros buenos a muy bajo precio e incluso gratis, de manera que la lista en digital ya triplicaba la cantidad de los que tuve en papel. Pero el sistema, por mas bueno, no me era satisfactorio.

Tenía los libros en el Kindle, pero para verlos todos no era fácil ni cómodo. En Amazon, se tiene la lista de todos los libros comprados, y aunque se pueden hacer más listas, pues no es ni cercano a esa capacidad de ver los libros como cuando se tienen en una biblioteca. Comencé a utilizar Goodreads, y es bueno, pero tampoco provee esa libertad de ver los libros e interactuar con ellos como lo hacía antes. En esa búsqueda de métodos de organización personal, comencé a utilizar Trello. Al comienzo, principalmente para cosas relacionadas con mi trabajo, pero después comencé a inventar, para al final llegar a una solución que, al menos en mi caso, cubre la mayoría de mis necesidades considerando las opciones disponibles con los libros en digital.

En la segunda parte, detallaré lo que hice, cómo lo uso y cuán satisfecho estoy con el método. Por ahora, dejo la imagen de mi nueva biblioteca, la cual siempre llevo a todo sitio donde voy…

Biblioteca Trello

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Del desmayo a la meta

agosto 21, 2016

maratonNunca he sido un fanático deportivo. En mi casa, mi papá mostraba una pasión principalmente por el béisbol, pero a pesar de ello, yo no desarrollé esa necesidad por practicar ningún deporte en particular. Honestamente, nunca entendí a mis amigos cuando planificaban para ver un juego, o cuando gritaban ante los eventos que se daban. Incluso, una vez me invitaron a un juego de fútbol en un estadio, en primera fila, a todo lujo, y para mi no fué nada del otro mundo, mientras muchos de mis amigos me maldecian por no aprovechar de disfrutar esa tremenda oportunidad. Pero entonces, las circunstancias hicieron que me decidiera a correr. Bueno, obviamente comencé caminando, y pensando que correr no debería ser nada del otro mundo. Me fuí instruyendo acerca de la teoría, y en base a mis primeros fracasos, fuí entrenando y preparándome, ya con más seriedad, hasta que un día, luego de mucho, mucho esfuerzo y preparación, logré llegar a una meta. De ahí, logré terminar varias medias maratones, y me preparé para hacer mi primer maratón. Entrené con mucha seriedad. Hice cambios importantes en mi vida, y al final, casi llegando a la mitad de la carrera, un dolor que cada vez crecía más me hizo decidir retirarme.

Aquel dolor fué por un tema discal. Mucho esfuerzo, mucho entrenamiento para un cuerpo no acostumbrado lo causó. Pero, en el proceso de llegar a casi desmayarme por el solo esfuerzo de caminar a intentar finalizar una maratón (que segun mis calculos no iba a ser menos de 5 horas y media corriendo, o caminando o arratrándome si hubiese sido necesario), aprendí en carne propia lo que debe hacer un corredor para llegar a una meta. Entonces, finalmente entendí la pasión, entendí el entusiasmo y el fanatismo que antes era inexplicable para mí. En cada paso que da un corredor uno sabe a lo que está expuesto. Con cada gota de sudor se sabe lo que se está jugando. En mis carreras vi a gente caer desmayados como plátanos. Y viví el dolor que significa, luego de tanto esfuerzo, tener que retirarse, echando por tierra tanto esfuerzo y planes e incluso sacrificio no solo propio sino de muchos.

Fué increible ver al ganador cruzar la meta. Fué muy triste ver retirarse a algunos de los corredores. Son los mejores del mundo, y sin embargo viven la carrera tal como uno, o mejor dicho, uno la vive tal como la viven ellos, los grandes.

Por ahora, me preparo para retomar el camino. Voy enfilado a lograr cruzar la meta luego de correr los 42.195 metros. No va a ser fácil, pero tampoco lo fué la primera vez que lo hice.

Por todo eso, es que me emociona ver el maratón, aún cuando lo hago cómodamente acostado en mi cama…

AQNMC Capítulo 6: El interés mueve montañas, pero hay que pagar

agosto 20, 2016

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Nada más típico que una comprita en el Rattan de la 4 de Mayo – Isla de Margarita

De aquellos días cuando pasábamos las vacaciones en la Isla de Margarita, cuento cuando quisimos hacer una buena obra, a pesar del consejo de mi mamá, y cómo terminó aquella decisión…

AQNMC Capítulo 5 y medio: Sueños por Alcanzar

agosto 20, 2016

Mucho tiempo teníamos sin conversar, y ese día, por su cumpleaños, nos reencontramos. En medio de aquel monólogo que producía mi emoción desbordada (MiCo siempre supo como mantenerse incólume), se me ocurrió hacerle este regalo, y pues aquí está…

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(En la foto, de izquierda a derecha, Rafa Macadán, MiCo Mario, y yo)

AQNMC Capítulo 5: El Provecho de Cada Oportunidad

agosto 6, 2016

En este capítulo cuento sobre cómo distintas decisiones que se toman conllevan a oportunidades que, mucha veces en forma inconsciente, decidimos aprovecharlas, o no, y que al final conforman el camino que te va llevando por el tránsito de la vida.
“Definitivamente, el secreto no es contar con la habilidad de tomar las decisiones correctas y en forma oportuna. De hecho, no hay secreto realmente…”

El cuento comienza con el primer Congreso de Ingeniería de Sistemas al cual asistí, lo cual conllevó a una serie de eventos que forman parte del background de experiencia que he logrado acumular…

I congreso sistemas