Viviendo el cambio


Alguna vez se ha detenido a pensar qué es el cambio? En Wikipedia, el Cambio se define como el concepto que denota la transición que ocurre de un estado a otro. Pero, qué es el cambio en nosotros?
Permanentemente estamos sometidos al cambio. Hay cambio que planificamos y ejercemos voluntariamente. Hay cambio que simplemente hay que asumir. Hay cambio que proviene del exterior. Hay cambio que nace en nuestro interior. Y hay las combinaciones de todos estos (y otros) cambios. Resulta muy difícil estar preparados para todo cambio que nos toca enfrentar. De hecho, la vida pareciera ser esa permanente búsqueda de la manera de lidiar con el cambio. La mejor forma de enfrentar el cambio, es desarrollando una excelente actitud hacia el mismo.

En lo personal, siempre he sostenido que todo cambio es para bien. Obviamente, hay cambios que en principio no parecieran estar dentro de esa frase, como la muerte de un ser querido. Sin embargo, a pesar de las circunstancias, ese tipo de cambio, radicales, terminan dejándonos lecciones, permiten que desarrollemos fuerzas, o que asumamos situaciones que no lograríamos con otro tipo de cambio. Quizás, es algo intrínseco a la forma de ser de cada quien. Entonces, entra en la ecuación de manejo del cambio la forma de ser de quien lo enfrenta. Pero, independientemente de ese factor, el hecho es que siempre, siempre, estaremos sometidos al cambio.

Entre los cambios más radicales, están los relacionados al ámbito laboral. La razón de que los clasifique de esta manera, es que definitivamente lo laboral está íntimamente relacionado con nuestra visión de futuro. Siempre estamos viéndonos en el futuro de acuerdo a las posibilidades que nos ofrece el trabajo que ejercemos. Desde el punto de vista económico, de crecimiento laboral y personal, siempre estamos estableciendo la ruta en función de las condiciones en que trabajamos. Si estas son adversas, el plan será buscar como mejorarlas; si son favorables, buscaremos como mantenerlas, además de mejorarlas también. Entonces, dependiendo de las condiciones en las que estemos, siempre se sentirá todo cambio de manera profunda.
Situaciones tan sutiles como un cambio de ubicación en la oficina, pueden generar reacciones inmensas en quien la enfrenta. Ni hablar de un cambio de Jefe, que ya entraría en la categoría de “Cambio Mayor”. Lo importante en todo caso, es cómo se enfrenta el cambio. Siempre habrán razones por las cuales será positivo y otras por las cuales será negativo. Cuáles se eligen, va de acuerdo al carácter de cada quien. Aquellos que ven el vaso medio lleno, asumirán los cambios de manera positiva. Los que lo ven medio vacío, pues siempre estarán mal porque siempre, todo cambio les será adverso.

Uno de los grandes misterios de la vida es y será qué actitud asumir ante los cambios a que nos vemos enfrentados. De hecho, por qué ver que debemos “enfrentar” los cambios? Quizás, si en lugar de enfrentarlos, decidimos “vivirlos”, pues seguramente nos sentiremos siempre mejor.

El cambio es y siempre será como una plastilina en nuestras manos. Lo que hagamos con él siempre será muy personal y distinto a lo que hagan los demás, pero nuestra decisión siempre podrá influir en nuestro entorno. Por ello, así como con el resto de las cosas importantes de la vida, hay que ser muy responsables con la manera como vivimos el cambio.

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