El Anuncio de la Venganza


Acepto y reconozco que no fuí fácil en mis días de adolescencia. Me considero muy afortunado por ser de los que puede decir que hice lo que me dió la gana, mucho en detrimento de la paz y la salud de mis padres. Honestamente, no era nada voluntario ni a propósito, sino más bien que le prestaba mucha atención a mis impulsos, qu eno le daba mucho espacio a lo que me gritaba la razón.

Muchas fueron las veces en las que se les agotó la paciencia y me sentaron para recibir una clase magistral de moral, buenas costumbres, confianza y las consecuencias que tendría en la vida el seguir por ese camino de perdición. Hoy en día, luego de demasiado tiempo, recuerdo y entiendo perfectamente cada una de las palabras que me dijeron…

Cuando me enteré que tendría una hija, recuerdo que una de las cosas que pensé fué que estaría un poco más tranquilo sabiendo que al menos tenía más probabilidad de que, siendo niña, no repetiría las cosas que yo había hecho. Sin lugar a dudas haría otras pero, precisamente, aprovecharía mi fortaleza para enfrentar lo desconocido en el momento en que se presentara, y no tendría que vivir pendiente de cualquier señal de alerta temprana.

Quizás es porque ya comienza a hacerse notorio su cambio a la adolescencia, no solo físicamente sino en lo que conversamos, que en estas noches tuve un sueño en el que le prestaba el carro, y tal como yo hice, no cumplió con ninguno de sus compromisos, por lo cual me desperté como ahogado por la falta de aire que tenía en el sueño por el regaño y el discurso que le daba. Apenas regresé a la realidad caí en cuenta de que era más frustración que otra cosa lo que seguramente sentían mis padres, y pensé que era muy afortunado al tener la hija que tengo, que con seguridad no me haría pasar por momentos así… o sí!?

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Ser Famoso no te hace Ser


Diciembre es un mes en el que se tiene tiempo para cosas que por lo general no hacemos en el resto del año. Es un mes para establecer metas, la mayoría inspiradas por el análisis de lo hecho en el año. En mi caso, siempre intento que sea un mes de pensamiento introspectivo, lectura y una buena oportunidad para escribir. Y el 22 de Diciembre del 2005 decidí dar el paso definitivo de comenzar mi blog. Casi 14 años han pasado durante los cuales he escrito más de 360 posts, y recibido miles de visitas con opiniones distintas acerca de lo que comparto.

Quizás la búsqueda de la Fama y la Fortuna es una fuente de inspiración que nos mueve en algún momento de nuestras vidas, y sólo la constancia nos acerca a esos sueños y en mi caso, como lo he compartido en varias oportunidades, escribir es algo que siempre ví que hacían en mi casa, por lo que lo hago como algo natural.

Una de mis metas es escribir un libro. Y que sea un Best Seller!!! (se tenía que decir, y se dejó por escrito), pero si algo he aprendido es que no se puede ser un maestro sin una práctica constante. Y como resultado de esa práctica he escrito cosas que me encantan; otras que me conmueven; otras que mantienen vivos recuerdos, y al final, eso es precisamente lo que logran los autores que admiro! Por supuesto que no pretendo convencerme de que estoy a su nivel, aunque si, en al menos un sentido si lo estoy, que es en la constancia con la que escribo.

Entonces, no seré un escritor famoso, pero si soy un escritor! y como tal me paseo por la montaña rusa de la inspiración, luchando con la indecisión del gusto por el resultado de cada cosa que escribo, pero un hombre feliz por tener la oportunidad de hacer lo que me apasiona.

Ya trabajo no en uno, sino en dos proyectos de expresión de inspiración que venía pensando desde hace años, y cada día que me siento a trabajar en ellos paso momentos de disfrute inmensos, como los que tengo con cada post que escribo en este blog.

Al final, como que no importa lo que los demás piensen de lo que uno hace, independientemente de lo que sea, sino lo que uno sienta, la pasión con la que se haga. Y la fama? Sólo llegará como resultado de lo hecho, por lo que el foco siempre debe estar en hacer y no sólo soñar.

Lo que sucede al escribir


Escribir es una forma de expresar los sentimientos. Cuando escribo, dejo que me guíe la inspiración, y esto implica que en algunas oportunidades tomo caminos que bajo otras circunstancias ni siquiera consideraría. Es lo importante de escribir para mi… lo Liberador. Pero hay días, como hoy, que por lo difíciles que son dudo si dejo correr lo que me abruma, o si por el contrario me permito liberar esa energía.

En días como hoy pienso que la vida me debe mucho. Que me quitó prematuramente una parte importante de mi ser, con todas las consecuencias que eso significó, las cuales viví, una a una. También pienso que si sucedió fué por alguna razón, y me apego a esa idea pero, honestamente, no encuentro ninguna que me llene el sentimiento de vacío. Pero sigo, sigo adelante, con razones inmensamente grandes, para lograr llenar ese vacío con la respuesta que esperaría obtener: que mi Mamá estaría orgullosa de lo que he logrado.

Así, en los últimos 18 años, he pasado por ese momento de pensar qué hacer, qué decir, y luchando por no equivocarme en mi decisión, ya que sin lugar a dudas, eso haría que ella estuviera muy molesta, que no es lo que quisiera bajo ningún concepto…

Initium Sapien Tiae Timor Domini


Hace algún tiempo leí que hay momentos en los que surgen las ideas y soluciones a los problemas que enfrentamos. Que esos momentos son cuando le damos “un descanso” a nuestra mente, cuando dejamos de pensar y buscar voluntariamente las opciones, y estamos como en automático, y los más representativos son cuando se maneja un carro, y cuando se toma una ducha.

Un día, en medio de las tribulaciones que afortunadamente forman parte de mi vida, y mientras tomaba una ducha, se me vino a la mente la frase que está en el Escudo de La Universidad de Los Andes, mi Alma Mater. Initium Sapien Tiae Timor Domini. Toda mi vida, literalmente, la he vivido viendo esa afirmación, siguiendo esa Ley. Y ese momento en el que la recordé, pues trajo todos los que pasé con preocupaciones en mis días de estudiante, por distintas razones, unas relacionadas con el oficio que ejercía, otras, producto de las cosas de la vida, y a pesar de todas ellas, aquí estoy, enfrentando otras situaciones que se han presentado a lo largo de mi carrera profesional gracias a esa base que construí en la Universidad. Y en ese momento, sentí la seguridad de que aún sin saber la solución o respuestas a mis situaciones, saldría adelante.

Initium Sapien Tiae Timor Domini, o “El principio de la sabiduría es el temor a Dios” (traducción mía), se me hace más presente que nunca en estos días, cuando veo hacia el camino que he recorrido en mi vida, las oportunidades que he tenido, y los resultados de las decisiones que he tomado. Por años, mi sueño, como el de todos los que comenzamos a estudiar en nuestra Universidad, era recibir mi Título en el Aula Magna, con toda la formalidad que merece el acto, y afortunadamente lo pude hacer. Los recuerdos de esa época son infinitos, y si algo respeto por lo que significa, así como estoy seguro que lo hacen todos los que por ese recinto han pasado, es el sitio donde se ubica el Aula Magna, el Rectorado de mi Universidad.

En medio de todo lo que acontece en nuestro mundo, donde se hacen demasiado evidentes los ataques por diferencias religiosas, políticas, raciales y de cualquier tipo, me llega la muy triste noticia de un nuevo ataque a mi Universidad. Un ataque que no puede tener ningún otro motivo más que demostrar lo incómoda que se hace una Casa de Estudios donde se forma el futuro ya no sólo del país, sino del mundo.

Qué gran demostración de lo minúsculo del ser de quienes profanaron nuestra Alma Mater. Qué gran muestra de desprecio por el respeto, la decencia y la sabiduría. Qué gran ejemplo de soberbia, de seguridad de que no habrá un momento en que se enfrentarán las consecuencias por las decisiones tomadas y las acciones ejecutadas. Cada quien tiene derecho a creer en lo que quiere; unos creemos en Dios, bajo distintas formas, otros, evidentemente no. Y si algo me queda claro es que definitivamente quienes cometieron esta fechoría lo hicieron por su ignorancia, sin saber de Sodoma y Gomorra, sin querer reconocer la existencia de Dios.

Initium Sapien Tiae Timor Domini… Domine in Requiem Meam.

Poema para Isabella


De esas cosas que suceden y que dejan en uno una profunda marca de emoción…

Hoy volviste a estar parada en frente a todos
Leyendo con esa seguridad que te juro que casi lloro
No sólo es el acto, que ya de orgullo me llena
Sino el sitio, la Iglesia, donde jamás pensé que sucediera

Esa fue una gran muestra de que vamos por buen camino
Nos haces sentir tan bien, con un orgullo divino
Tu mamá emocionada me comentó que te veías linda
Y yo tan sólo por no llorar, me concentré en verte, mi niña

Se que serán muchas más las veces que como hoy
Nos harán emocionar, por lo cual sabes que aquí siempre estoy
Al lado de tu mamá, quien te ama con locura
Y por supuesto de tu papá, quien te apoya con soltura

El día ya llegará cuando tengas a tus hijos
Y podrás entender todo lo que se te dijo
Me sucedió con tu abuela, quien predijo mi futuro
Y espero poder estar para disfrutar juntos el tuyo

Fiel a lo que me enorgullece


No creo que deje de sentir una gran frustración cada vez que recuerde la forma en la que el Director de la Escuela de Ingeniería de Sistemas se rió de mí con la propuesta que le hice…

Asimismo, siempre recordaré ese orgullo que sentía mi papá cada vez que escuchaba el Himno de su Universidad, la Central de Venezuela. No importaba donde lo escuchara, se ponía de pié, y si había alguien más que hubiese estudiado allí le decía: “páres carajo! que es el Himno de nuestra Universidad!”. Algunos, quizás por pena, le hacían caso. Esa imagen la tengo muy presente, y luego cuando me tocó estudiar en la Ilustre Universidad de Los Andes, lo entendí. Y es que aún hoy en día con tan sólo recordar la música se me vienen tantas cosas a la mente, y al escuchar la letra hasta se me erizan los pelos, con un orgullo muy especial que esperaría que todos sintieran al escuchar el himno de su Alma Mater. Pero aquel día en que hablé con el Director de mi Escuela, la vida me dió una lección para el resto de mis días.

Dedicaba yo en mis días de estudiante mucho de mi tiempo a actividades políticas, que por lo general reunían a muchas personas. Recordando el ejemplo de mi papá, me pareció una excelente idea el tratar de inculcar en los demás ese orgullo por los símbolos de la Universidad, por lo que decidí que al inicio de cada actividad, se escuchara el Himno. Y, siendo el caso que el Director de la Escuela no sólo era una figura representativa de la estructura y el gobierno universitario, sino que además era músico, y de hecho tenía un grupo que interpretaba, entre otras canciones, el Himno en muchos actos académicos, pues asumí que estaría encantado con la idea, por lo que fuí con mi pecho henchido a plantearle mi propuesta, y fué cuando me estrellé contra esa pared de ladrillos retóricos…

Entre risas y hasta burlas, trató de convencerme de la estupidez que le estaba planteando. Pensando en que quizás su punto era la logística para que el grupo estuviera en cada acto, le propuse que al menos pusiéramos una grabación, y su risa fué mayor, por lo que con una carga inmensa de ironía me dijo: “a quién le va a interesar escuchar el Himno de la Universidad!?”. Quizás debí ser más impositivo, pero la verdad es que me causó tal impresión el obtener esa respuesta de una figura como la que él representaba, que no pude más que darme la vuelta y meterme mi orgullo por donde no me diera el sol…

Todos tenemos muchas cosas de las que nos sentimos orgullosos. Cosas que en muchos casos son muy particulares, tanto que a cualquiera otra persona puede parecerle una ridiculez. Sin embargo, las razones que generan ese orgullo son más que suficientes para mantenernos fieles y, cuando menos, ser muy humildes con ese sentimiento, de manera de no imponerlo ni atropellar a nadie por ni con el mismo, pero sí manteniéndolo por encima de cualquier opinión.

En mi experiencia, lo que nos enorgullece es un medio simple para mostrar nuestros valores. Haga el ejercicio, piense en lo que le enorgullece y podrá claramente identificar sus valores. En mi caso me enorgullece mi familia, mi trabajo, mi pasado, el velar siempre por la justicia, el no soportar la traición… Y a usted, qué le enorgullece?

Cementerio de Plumas


Desde niño veía a mi papá escribir mucho. Recuerdo que tenía sus diarios, y que efectivamente escribía en ellos todos los días. Además de eso, por ser Profesor Universitario, la mayor parte de su tiempo la pasaba leyendo y escribiendo. De igual manera mi mamá se dedicaba, con igual dedicación, a escribir, de manera que afortunadamente desarrollé esa pasión.

Mi papá tenía su colección de plumas fuentes, unos modelos súper delicados que requerían de una atención especial, la cual consistía en colocar las puntillas en un aparato lleno de agua que a través de vibración permitía hacer la limpieza profunda a las mismas. Luego, el proceso de cargar la tinta, y por supuesto lo que significaba escribir con tales elementos. Para mi hermano y para mi estaba PROHIBIDO utilizarlas, sin embargo más de una vez dañamos alguna con la respectiva reprimenda profunda de parte de mi papá. Luego, me fuí a la universidad y la verdad es que sólo en algunas oportunidades volvía a ver a mi papá con su prosopopeya de utilizar sus plumas.

Muchos, muchos años después, ya enganchado como escritor (no famoso, pero si muy dedicado), me llegó el momento en que no me era satisfactorio escribir en la computadora. Aunado a ese sentimiento, la ciencia me respaldaba al indicar que el acto de escribir a mano traía consigo unas ventajas adicionales relacionadas con la retención de los conocimientos así como con el ejercicio mental que alejaría la posibilidad del Alzheimer, de manera que comencé a escribir a mano. La experiencia fué espectacular, y comencé a llenar cuaderno tras cuaderno. Notas del trabajo, ideas personales, hasta un cuaderno que comencé a escribir cuando apenas supe que mi esposa esperaba a nuestra hija, y que he seguido llenando a lo largo de estos 10 años. Pero un tema que me comenzó a preocupar era que gastaba muchos bolígrafos, que era lo que utilizaba. Los desechables ya los compraba por paquetes. Luego, compré alguno más sofisticado pero el costo de los repuestos era también muy alto por la cantidad que requería, hasta que se me ocurrió la idea de probar con una pluma fuente. Recordé aquellos días en los que mi papá las utilizaba, y decidí dar el paso. De esas cosas extrañas que suceden, muchos de mis amigos mas cercanos me comenzaron a señalar como que ya estaba viejo, porque eso no era cosa de gente joven. A pesar del “bullying” seguí con mi plan, y me compré mi primera pluma, y todo cambió!

Escribir era otra cosa con esa pluma, por lo cual llené muchos cuadernos más, y el tema de la tinta se hizo manejable ya que los repuestos eran mucho mas económicos que los de un bolígrafo. Me acostumbré a utilizarla tanto, que un tiempo después compré otra, y decidí tener una de color negro, y otra de color azul. Y en medio de mi pasión, sentí que necesitaba un par de colores más, rojo y verde, con lo cual podría resaltar algunas cosas, por lo que terminé comprándome 2 plumas más. Así, he pasado los últimos años, entretenido escribiendo, y para evitar la posibilidad de perder por cualquier razón todo el trabajo, digitalizo regularmente lo que tengo en físico, transcribiendo de lo que más me gusta para compartirlo por medios como éste blog.

Hoy, ya busco sustituir esa primera pluma que tuve por una nueva, con otras características que, según lo que he aprendido, me van a permitir tener ciertas ventajas, pero la verdad es que no sé que hacer con ella. Aún cumple su cometido perfectamente bien, mostrando solo algunas marcas del uso (y algunas caídas que ha sufrido). Me imagino que deben ser algunos kilómetros los que hemos trazado juntos; muchos de mis mayores secretos han sido compartidos y plasmados con ella, y de las mayores satisfacciones la mayoría han quedado registradas para la posteridad a través de sus funciones; pero no sé qué hacer con ella. No me dá la mano para botarla, ya que siento como que es una gran traición e injusticia; Y dejarla abandonada en un frasco tampoco es una opción viable, ya que sería equivalente a una muerte dolorosa, en la cual se iría secando la tinta en su interior hasta hacerla inservible, para al final terminar siendo inevitablemente desechada. Me gustaría preguntarle a mi papá que hacía en estos casos, ya que seguramente, alguien que como el trataba con tal pasión sus plumas, seguramente pasó por este mismo predicamento, pero ya no está disponible para darme esa respuesta. Por ello, pienso que debería existir un cementerio de plumas, donde uno pudiera dejarlas con todos los honores, seguro de que esperarán su momento para resucitar y darle las mismas alegrías a alguien más…