Viendo el ojo del huracán


Mientras viví en Venezuela, fuí duro crítico de las circunstancias que a diario se daban en mi país. En abril del 2014 publiqué mi artículo “MUDez dictatorial” en ocasión del fulano “diálogo por la paz” que se dió. Hoy, cuando las circunstancias me han llevado a vivir en otro país, veo con profunda tristeza y depresión cómo, luego de aquel “diálogo” y toda la represión, burla, persecución y pare usted de contar cosas terribles que ha hecho este gobierno, la MUD nuevamente asume su papel de judas. He leído excelentes artículos acerca del por qué se están haciendo las cosas de esta manera tan “parsimoniosa” por decir lo mínimo, y entiendo que se busca erradicar “por ahora y para siempre” el mal de la versión de Socialismo que propugna el gobierno, pero, pero, Y PERO! Jamás entenderé ninguna razón relacionada a jugar con la esperanza de la gente. En distintas oportunidades he escrito acerca de cómo el gobierno de Venezuela utiliza los métodos de Goebbels en su favor, pero hoy, lamentablemente, debo también denunciar que esos juegos macabros no son de uso exclusivo del gobierno, sino también de la oposición. Y me surge la duda de si al final de cuentas, será el mismo juego macabro del gobierno, sólo que en éste caso interpretado por quienes no se cuando ni por qué se supone que son la oposición. Un amigo mío, que fué botado por aquel “pito de la desgracia” de PDVSA, siempre me dice que si entre los de la oposición están personajes como Timoteo Zambrano, quien traicionó a ese contingente de personas en aquel momento, las cosas no van a ser como las pintan; y yo siempre le contesto que bueno, hay que ver, que si la confianza, la esperanza… Desde aquí vemos como se desbordan las calles en protesta, pidiendo, rogando y mostrando la voluntad que se tiene de asumir un cambio que se hace necesario de forma inmediata, y vemos las declaraciones y las amenazas de que se cuide el gobierno, hasta que, en esa espiral de emociones, nos anuncian que se va a marchar a Miraflores. Miraflores! el centro del poder, donde dieron la vida muchos Venezolanos para al final ser traicionados por la oposición que se hizo del poder y que en minutos hizo inútiles esos sacrificios… la oposición… la misma que hoy se hace llamar MUD?

No podía creer cuando vi el video de Chuo Torrealba saludando a quienes lo han mandado a matar, literalmente. A un Ocariz hasta contento dandole la mano a la mente que buscó ensuciarlo haciendo uso de la enfermedad de su hijo. Y bueno, está el Papa de por medio, y como cristiano debo entender que al menos hay que darle la oportunidad al perdón… Pero cuántas veces Dios mío se va a hacer? A cambio de qué? y entonces, ahora la situación es mucho más complicada, porque la estrategia parece estar muy bien diseñada, supongo que entre las dos partes que ahora se muestran como una sola, porque ahora ya no es que escuchemos ni al gobierno ni a la oposición, SINO AL PAPA!!!! Y de verdad voy a cruzar la esquina en este momento, porque irme por ese lado me va a llevar a sitios que ya he visitado y que no quiero mencionar, al menos POR AHORA.

Entonces, luego de eso, y como era de esperar, siguen los insultos, las persecuciones, Leopoldo preso, el país pagando más por la estadía de Rodriguez Zapatero que por los tratamientos de Cáncer, y se suspenden todas las acciones que eran la punta de la espada que nos llevaría, como la de Bolívar, a la tan ansiada Libertad. Y lo peor es que luego, el mismísimo Chuo Torrealba declara que le dieron una patada a la mesa!!!??? Pero por amor de Dios Chuo! Y es que ahora te la vas a dar de Pendejo y también vas a decir que te engañaron!? Ahora, entonces, van a decir que mejor si sigamos con el juicio político? Y la marcha a Miraflores se retoma el próximo miércoles, cómo si de la suspensión de un concierto se tratara? No, esto no es juego. Y sé que muchos me han dicho que mi derecho a opinar al respecto se acabó en el momento en que me fuí del país, pero sepan que mientras sea Venezolano (que no sólo lo dice mi cédula, sino que es lo que soy y seré por siempre), opinaré y lucharé en pro de un país como el que quizás tuvimos, pero que definitivamente necesitamos. La verdad es que no sé si es que todo esto lo vemos los que estamos fuera del ojo del huracán, pero de lo que si estoy seguro es que requerimos urgentemente un cambio de actitud. Y antes de que cualquiera me grite que me es muy fácil opinar desde un teclado, quiero aclarar que creo firmemente en que la victoria la alcanzaremos cuando todos creamos en ella. Y eso no significa que el que mas sale a la calle, el que mas piedras tira, o el que menos “selfies” se toma en las marchas es el que va a sacar adelante la lucha. Todos hacemos falta. TODOS. Pero, mientras sigamos amarrados a la idea de que Jesús es un ejemplo que puede ser imitado por cualquiera de nosotros, y más si se cuenta con el apoyo de su Iglesia, seguiremos viviendo esta tragi-comedia y haciéndole el juego al gobierno. Jesús es uno sólo, no hay más redentores, y en el caso de Venezuela, el grave problema es que no se cumple aquello de que “el que se mete a redentor, muere crucificado”. Por el contrario, cada día vemos como los falsos redentores lo que hacen es preparar su futuro y el de sus allegados a costa de la crucifixión de todos y cada uno de nosotros.

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Socialipsis


Le tengo miedo a la oscuridad. Desde pequeño le he tenido, y en la medida en la que he aprendido de la existencia de los Zombies, mi miedo se ha convertido en conseguirme con uno en plena oscuridad.  Por ello, le he huido a todo el mundo de los Zombies, lo cual incluyó el ni siquiera soportar ver la propaganda de la serie “The Walking Dead“. Pero, de esas casualidades que suceden sin explicación, en un podcast que escucho explicaron algunos detalles de esa serie que me dejaron atónito. Básicamente, cuando explicaron que la serie no era sobre los zombies, sino sobre los que intentaban sobrevivir, y como se intensificaban las relaciones entre ellos, pues no tuve otra opción que respirar profundo y comenzar a verla. Y vaya sorpresa que me llevé!
Ciertamente, en la serie hay Zombies, pero realmente lo que me ha “enganchado” es ver cómo los aún no infectados luchan por sobrevivir, y cómo esa lucha conlleva batallas internas, entre ellos, como grupo, contra otros grupos y, final y obviamente, contra los Zombies.

Entre tanto lío por el que estamos pasando, y en esos momentos de pausa donde medito, comencé a ver algunas similitudes entre el mundo infectado por zombies, y la realidad venezolana. Primero, los zombies: criaturas que no hacen mas que deambular por el mundo, como con un sexto sentido que los hace sentir donde hay humanos vivos, para ir a atacarlos salvajemente y quitarles lo que ya ellos no tienen: la vida. Y eso me hace recordar como la gente deambula de cola en cola, todos juntos, sin realmente tener claro si necesitan o no lo que van a comprar, simplemente porque lo necesitan o puede ser que algun dia lo hagan. Así tal cual como cuando los zombies escuchan el ruido que hacen los vivos, así mismo sucede cuando un venezolano ve una bolsa de mercado. Voltea, abre la boca, deja lo que era su plan para ir en la dirección de esa bolsa, como si se tratara de cerebros frescos, atraen esa multitud de “caminantes” que sin mas simplemente se meten en la cola, y pululan por horas y horas alrededor de los supermercados, esperando por alguna víctima. E incluso, se mueven todos al mismo paso mientras van a marchas y discursos sin mas razón que por no tener nada mejor que hacer. Porque si de algo estoy seguro, es que no los atraen los cerebros de los humanos que dan los discursos. Ya esos están secos desde hace mucho tiempo…

Y los sobrevivientes… Los que nos negamos a asumir que el mundo se acabó. Los que a pesar de las circunstancias buscamos salida, y luchamos a diario contra los zombies y contra quienes inocularon el virus. Los que nos buscamos, y convencemos a nuestros pares que no somos el enemigo, que debemos dar muestras de no haber sido mordidos ni rasguñados por los zombies. Los que nos aferramos a la esperanza de que en alguna parte, en algún momento, llegará la cura, razón por la cual luchamos a diario, enfrentándonos a los zombies y marcando cada día que pasa como uno menos que nos acerca al momento en que la cura sea aplicada. Los que no tenemos la menor duda de que este “Socialipsis” terminará, y todo regresará a la normalidad que tanto necesitamos.

Mientras tanto, sigo viendo mi serie. Aprendiendo. No pretendo perderle el miedo a la oscuridad, pero al menos ya sé que hacer si me consigo un zombie. Nunca se sabe, y más cuando se anda por la calle y se ven los zombies peleando por un papel toalé o por un champú…

Ser de Derecha, ser de Izquierda


Leyendo a un amigo en Facebook, que siempre separa a la gente entre los de Derecha y los demás (no he llegado a entender cual es su posición), lo primero que pienso es en por qué nos empeñamos en asignar epitetos a la gente. Negro, catire, viejo, socialista, comunista, nazi, apátrida, galáctico, etc. Recuerdo cuando en la universidad comencé a participar en política. Al menos a mediados de los ochenta, para ser un político exitoso, sobre todo entre los demás políticos, habia que usar un “mapire”, alpargatas, no bañarse y saberse tooooodas las canciones de Alí Primera. Pues a mi me gustaba bañarme, no usaba alpargatas, tampoco mapire, y sobre las canciones de Alí Primera, pues me gustaban algunas pero no me sabia ninguna de memoria. Recuerdo que cuando nos reuníamos a discutir sobre las acciones y el futuro de la universidad y del país, el chamo del partido comunista siempre comenzaba sus discursos con “saludos solidarios y revolucionarios, camaradas!”. Yo realmente no fue que implanté un estilo, pero definitivamente no caí en los “estándares”, por lo cual asumo que era algo como un “izquierdista de avanzada”, o “Light”.
Hoy en día veo como aquellos que andaban en alpargatas y con mapire, tratando de hacer realidad lo que decía Alí en sus canciones (que cuando me puse a escucharlas entendí la visión que tuvo) son Ministros, gobernadores, directores, etc. y, para esos estándares de aquella época, pues nada que ver ni con el estilo, ni con el discurso, ni con las ideas. Ante la situación en que han sumido al país, el mas inocente simplemente ha guardado silencio cómplice mientras cobra su sueldo como nómina de algún ministerio. Entonces me pregunto si esos que se decían comunistas, izquierdistas, antiderechistas; que criticaron lo que se supone era la derecha, verán que en este momento, aquellos gobiernos de derecha fueron mejores, en todos los sentidos, que este gobierno que llevan bajo el epíteto del “socialismo”. Será que ven que todo por lo que lucharon no fue mas que un capricho que tuvieron, ya que ahora, a pesar de los recursos y el poder que tienen, mayores que los que imaginaron que podrían alcanzar, no han hecho nada de lo que era tan necesario? 
Aquellos izquierdistas extremos, radicales, ultrosos, terminaron siendo los más insignes representantes de la derecha que tanto criticaron. Entonces, existen realmente esas categorías? O existen pero no son conjuntos mutuamente excluyentes? Y la superposición de la derecha y la izquierda es el socialismo?
Qué visión la de Orwell en su “Rebelión en la Granja”. Lo que pareciera ser verdad es que un cochino, siempre será un cochino… 

La culpa es de los "ismos"


Quisieron convencernos que era el capitalismo
Que era mas malo que el diablo mismo
Captaron la atención apelando al golpismo
Para luego jurar su vida por el socialismo
Se mezclaron las cosas con algo de comunismo
Para ver como el poder se basaba en el consumismo
Se creyeron ellos mismos el cuento del chavismo
Para terminar cual artista haciendo impresionismo
Ahora resulta que la culpa es del fascismo
Nada han podido hacer por culpa del imperialismo
Creen que todos sufrimos de estrabismo
Que mamamos dedo, y practicamos idiotismo
Van a tener que saber de alpinismo
Así como también ser expertos en atletismo
Porque cuando se nos pase el empacho de platonismo
Van a saber lo que de verdad es Bolivarianismo

Cuando el Socialismo era bueno


Si! A pesar de que hubo mucha gente que desde el comienzo supo que no iba a terminar bien la historia, para muchos, aquel “socialismo del siglo XXI” era la opción obligatoria.
Y cómo pensar que iba a ser algo peor de lo que teníamos aquella oferta? Por fin llegaba a la política un actor que luego de cometer un tremendo error, había pagado las consecuencias y aceptaba su responsabilidad. Eso era esperanzador. El problema fue que precisamente, terminamos descubriendo que era solo eso: un actor.

Nadie quería irse del país, y por el contrario eramos el destino de muchos que salían de sus países buscando estabilidad social, económica y política. En la universidad participábamos en congresos sobre tecnología e innovación. Con ansias esperábamos la visita de empresas, nacionales y extranjeras, que iban en busca de talentos. Cuántos se fueron al oriente, a trabajar en la meca de la automatización, como lo eran las industrias básicas. Y ni hablar de quienes lograban un trabajo en CANTV o PDVSA. Empresas como schlumberger y otras grandes trasnacionales invertían en venir directo a la fuente para agarrar, cual en los deportes profesionales, a las promesas desde temprana edad.

Pero, con la bonanza que vivíamos se hicieron muy presentes los males que siempre la acompañan. Aquel proceso nos llevó, a las nuevas generaciones, a conocer lo que era un golpe de estado. Fallido, dejó una herida que no cicatrizó con los ungüentos democráticos de aquel entonces, y fraguó aquella “revolución” que nos ofreció acabar con la corrupción, con la pobreza, con la inseguridad, mejorar la economía, la educación, la salud. En resumen, convertir a Venezuela en una potencia. Y caímos en la trampa. Quedó plasmada aquella excelsa oferta en la recién reformada constitución, como garantía de que por obligación se debía llegar al estadio prometido. Hasta allí llegó el socialismo bueno.

Hoy en dia, los padres obligan a sus hijos a irse del país para asegurar que sobrevivan, ya que la muerte se ha adueñado de todo en distintas formas. El trabajar se ha transformado en una enfermedad terminal, ya que la oferta del gobierno es mantenerse respirando a cambio de un voto. La policía persigue a los estudiantes por delincuentes, mientras los delincuentes cuentan con la protección del Estado como si fueran el futuro del país. Se acaba con el aparato productivo con saña desdeñosa a cambio de la instauración de un modelo donde el que saca ganancias es traidor a la patria, pero donde los secuestradores de la patria son los únicos autorizados a sacar ganancias en detrimento de sus pobladores. Y la justicia… La incólume y balanceada justicia solo genera las argucias requeridas para pisotear impunemente aquella promesa de país que nos plasmaron en la constitución.

Que ningún “ismo” nos vuelva a deslumbrar jamás. Solo el trabajo constante para alcanzar el bienestar común permitirá recuperar aquel país que nos robaron. País que no era perfecto, como nunca lo será, pero que podrá, con los recursos y la gente que tenemos y que debemos hacer regresar, permitirnos darles a nuestros hijos lo que tuvimos la dicha de disfrutar.

Sin Inspiración


Trato y trato de buscar inspiración en otros temas
Pero como todos los Venezolanos solo pienso en nuestros problemas
Recién ayer hice mercado, luego de la devaluación
Y sentí que me asaltaron, al pagar tenía cara de impresión
Y ni hablar de lo que pensé cuando alegre vi Harina Pan
Pero mi trancazo me llevé,  “solo 2 por mercado” me dijo el guachimán
Por querer progresar y vivir tranquilo con lo que produzco
De “Pitiyankee” me acusan, “Lacayo del Imperio” y hasta de “Perro Sucio”
Y hasta me ponen a pensar, que quizás no están equivocados
Pero de inmediato me doy cuenta, que ellos no son mas que unos “Piticubanos”
Cuando querrá el Dios del cielo, que la tortilla se vuelva
Que el Gobierno se dedique a Gobernar, en lugar de andar haciéndonos comer mierda
Y la respuesta ha venido, de ese pueblo olvidado
Que creyeron que podían dominar, cual colonos recién llegados
Y resulta que a esa Etnia, no la deslumbraron tantos soles
Y demostraron que en esta guerra, los que mandan son los Pemones!
Si dejamos el egoismo, lo individual, el oportunismo
Podremos salir seguro de este cáncer del socialismo
Pero sólo si logramos que surja una nueva Oposición
Podremos en poco tiempo ver otro Gobierno tomando posesión.

Las intermitencias de la muerte


El título de este artículo es copia fiel y exacta del título de uno de mis libros preferidos, obra excelsa de ese gigante de las letras como lo es José Saramago. Y el atrevimiento a tal “licencia literaria” obedece a que ese título encaja perfectamente con la situación que se vive en un país, cierto país, donde suceden cosas que ni la mente más atrevida podría llegar a escribir al respecto.

Para quienes no han tenido la oportunidad de leer el libro, el mismo trata (y Dios me permita no equivocarme en este trance) sobre las consecuencias que sufren los pobladores de un país, ante el hecho de que luego de algunos sucesos, la muerte decide ponerse en huelga.
En este otro país, la historia se relaciona con la muerte, pero con un toque de más dramatismo. Todo comienza cuando, para transformar la mentalidad de sus acólitos, se obliga a gritar, con fuerza, con ahínco, con bolas, “patria, socialismo o muerte”. En este país, donde los mejores chistes se cuentan en las casas que formalmente ocupa la muerte, lo cual termina prácticamente significando que la muerte no es más que un chiste, el colocarle ese tono de seriedad, de profundidad, no causó los mejores resultados. Al increpar a todo aquel que estuviera con el proceso a que era este o su vida, comenzaron a verse resultados en personas clave, con lo cual, luego de algunos casos importantes, incluyendo la interrupción del descanso eterno de los restos de quien resultaba ser la guia del proceso mismo, se decidió cambiar aquel funesto slogan por uno que no atrayera la mirada de la muerte. Y es entonces cuando, en un giro inesperado, en un pseudoclimax literario, surgió la posibilidad de que el líder, el que reclamaba a todos sus vidas en caso de no ser patriotas socialistas, se vio enfrentado a la posibilidad de verse de frente con la muerte misma.

Todo cambió. No fue lo mismo el exigir la inmolación ajena a cambio de sus ideas, que verse en el trance de dar la vida propia ante la dificultad para concretar el proyecto, para ellos, liberador. Así, y luego de anunciarse de manera muy sumisa, se hizo presente el anuncio de un posible encuentro, a lo Bolívar y Morillo, entre el caudillo y su par, La Muerte. En el proceso de avance hacia el terreno de batalla electoral, La Muerte se convirtió en un aliado de mucho peso. Porque al ver que las cosas se enfriaban, que el proceso sucumbía ante el asomo oportuno de sangre fresca, se hacía uso, no de La Muerte, sino de un elemento arriesgado, de mayor poder, como lo es la vencibilidad de la misma. Y así, comenzó esa danza macabra, donde ante la posibilidad de bajar en encuestas, lo cual significaría la pérdida de terreno ganado con el uso y la anuencia de La Muerte misma, surgía un Líder renovado, que volvía de las fauces mismas de La Muerte, demostrando que ni esa mil milenaria fuerza seria capaz de arrancarlo del camino de la consolidación de sus planes.

Y mientras en otros países, sus líderes se enfrentaban humildes al designio del destino, aceptando la posibilidad real de enfrentarla sin posibilidad de vencerla, este neo-paladín se impulsaba con la fuerza que da el convencimiento de que La Muerte no es más que un adversario, a quien, ante sus ojos y los de aquellos creyentes en su capacidad, vencería cada vez que fuera necesario. De esta manera, se hizo costumbre el usar la desesperanza de quienes lo admiraban y seguían, al anunciar una nueva lucha de su Líder con La Muerte, resultando que en cada round, aparecía aquella bota negra pisando la hoz en señal de triunfo, ante lo cual exigía el aporte de cada uno de sus seguidores, a quienes increpaba para que lo hicieran eterno en las urnas. Nuevamente, su estadía en la historia se fijaba en un elemento propio de La Muerte.

Para el momento más importante, en el que se jugaba el destino del proyecto, se presentó, inesperada como casi siempre, La Muerte para un round más. Debido a lo importante del trance, se mantuvo el encuentro cubierto de la vista del público de galería. Mientras se decía que había un empate técnico, de vez en cuando, muy eventualmente, salia el Líder a mostrar que iba ganando al menos en puntos.
Finalmente, el proceso venció. Los planes de perdurar en el tiempo se hicieron realidad, aunque aún faltaba un detalle más. No se tenía el resultado de aquel round iniciado. Se decía que una vez más había perdido la adversaria, sin embargo, los resultados oficiales seguían siendo un misterio. El silencio se hizo el cómplice de aquella batalla. Una vez más no se sabía nada de los resultados, hasta que aquel avión partió en el medio de la noche con destino por todos conocido.

La lucha continúa. Nadie puede desear que se pierda en un compromiso de tal envergadura, menos si lo que está en juego es el destino de un país y su gente. Sólo esperamos que, como cuentan los grandes poetas, el ver a La Muerte tan de cerca, lo haga más sabio y justo. Y que tenga mil años más para impartir justicia basado en su sabiduría. Quizas, de esa manera, La Muerte se fije otro objetivo. Quizás de esa manera, pase de largo en ese país donde a diario se le ve, convirtiendo sus intermitencias en absurda continuidad.