Lo que encierran mis sienes


Miles de universos, millones de letras
Gente que se ha ido, pero que siempre regresa
Problema que atormentan, soluciones inmensas
Sueños del futuro, basados en mi experiencia

No hay lugar para el amor, pero este siempre está presente
La lógica predomina, el corazón la precede
El blanco que las cubre refleja cuánto allí acontece
Espacio físico pequeño, uniiverso que crece y crece

A veces tienen vida propia, palpitan hasta que duelen
Enmarcan la vida misma, procesan lo que sucede
La vida es el resultado de lo que de ellas proviene
No soy más que todo aquello que encierran mis sienes

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El Valor para el Cliente: Medio o Fin?


Leyendo el artículo “Control The Negotiation Before It Begins” (https://hbr.org/2015/12/control-the-negotiation-before-it-begins), un párrafo me llevó, inevitablemente, a pensar en cómo hacemos nuestro trabajo en Operaciones. A continuación copio el mismo:
One of the most common mistakes salespeople make in those situations—without even realizing it—is to apologize for having a high price. They do this when they say “I understand it’s pricey, but…” or when they hastily signal a willingness to adjust the price. My advice: Always justify your offer, but never apologize for it. When you apologize, you signal that even you don’t think the price is appropriate, and you give the other side license to haggle. The entire frame of the negotiation becomes about price, when what you really want to discuss is value.
Ahora bien, desde el punto de vista de Operaciones, somos conscientes del “Valor” que tiene para nuestros clientes la labor que realizamos?
En Operaciones tenemos la ventaja de estar un paso posterior al momento de la negociación. En teoría, eso nos libera de la difícil tarea de “convencer” al cliente de que lo que está comprando es lo que realmente necesita. Eso se lo dejamos al equipo de ventas, quienes lidian cual toreros en un ruedo solos con (o contra?) el cliente. Finalmente, cuando nos llega la confirmación de ejecutar, nos remitimos a los papeles firmados que conforman un expediente, y por lo general en función de lo allí contenido ejecutamos lo que consideramos nuestra labor. Pero, es realmente eso lo que espera el cliente? Lamentablemente, la respuesta llega al momento en que se va a negociar una renovación o extensión de contrato. En ese momento, se enfrentan dos realidades que desde el comienzo debieron ser la misma: la del cumplimiento de lo acordado por parte de Operaciones, y la de la satisfacción por parte de cliente; y el punto es que el cumplimiento de lo que decía el expediente no era todo lo que se esperaba de la relación.
Suponga que usted compra un teléfono nuevo, digamos que es la última versión del Iphone. Usted busca proteger su inversión en el equipo, por lo cual busca un protector para el mismo. Por lo general, no tendrá mayor problema en pagar un precio que podria resultar alto siempre y cuando pueda confiar en que el elemento realizará su labor, que es evitar un daño mayor a su inversión. En ese caso, no le importa mucho el precio, siempre y cuando su Iphone esté protegido. Y en tal sentido, CONFÍA en que usted tomó la decisión correcta en pro de lograr el objetivo de mantener en las mejores condiciones posibles su inversión. En ese caso, el VALOR que le otorga al protector es mucho mayor que el precio que está pagando por el mismo. Y llegado el momento, cuando por ejemplo se le cae su teléfono y se rompe el protector, pero no le sucede nada al equipo, usted no sentirá que perdió el dinero que invirtió en ese elemento ya que precisamente obtuvo el resultado que esperaba del mismo, y con absoluta CONFIANZA va a comprar otro igual o, quizás, una nueva versión que le ofrezca mas ventajas.
En cuanto a la prestación de Servicio de Mantenimiento Preventivo se refiere, la situación es básicamente la misma. El precio que paga el cliente por dicho servicio lo motiva la necesidad de asegurar el funcionamiento del sistema (equipos, software, etc). En tal sentido, se puede utilizar una unidad de medida, como horas-hombre (HH), para llegar a un acuerdo y establecer una forma de definir el precio, pero en última instancia, eso no es lo que garantizará la satisfacción de la expectativa del cliente. Al final de un período de servicio, se le pueden presentar al cliente todas las evidencias de que se ejecutaron las HH contempladas, pero si en ese mismo período no hubo un alto porcentaje de disponibilidad de los sistemas objeto del acuerdo, la insatisfacción será muy elevada. Por lo general, se incluyen en los acuerdos de este tipo otras medidas (KPI-del inglés Key Performance Indicator), pero al final incluso llegando a cumplir con todos los indicadores acordados, puede haber un remanente de insatisfacción cuyo valor podría ser menor (porque siempre va a existir algún porcentaje) si se consideran los factores que van más allá de las medidas.
Lo interesante de los indicadores es que, una vez definidos, cualquiera puede ser medido contra los mismos. En ese ámbito, muchos competidores pueden llegar a ser iguales (en lo bueno o en lo malo). Entonces, para ganarse un cliente, tiene que haber un elemento diferenciador. Ese “algo” que lo hace preferir una opción por encima de muchas que, a la luz de los indicadores, son iguales. En mi concepto, eso es la CONFIANZA. Ahora, cómo construirla?
Esa confianza comienza, por supuesto, con el cumplimiento constante de los KPI que se hayan establecido. Es, precisamente, el factor “medible” de la relación. Luego, viene la parte “intangible”: la comunicación. Es imposible que no se presenten problemas (técnicos, de personal, de disponibilidad, etc) en el período de atención al cliente, pero es el nivel de comunicación que exista el que va a permitir el manejo de los mismos de forma que puedan ser atendidos por parte del proveedor, pero más importante aún entendidos o al menos en conocimiento del cliente. Pero no solo la comunicación queda en ese binomio cliente-operaciones. El equipo de ventas, que inició el proceso, debe mantenerse en cuenta del avance de la relación. Quizás no es necesario que conozca cada detalle del día a día, pero definitivamente debe conocer el nivel de satisfacción del cliente a lo largo del período de relación. La satisfacción del cliente es una función que varía en el tiempo. Unas veces será mayor y otras menor, pero parte del trabajo es mantenerla en un rango aceptable de acuerdo a las expectativas de la organización que presta el servicio. Luego, debe existir un nivel de comunicación muy importante entre Ventas y Operaciones, que también permita el desarrollo de una confianza en la capacidad y resultados del equipo que ejecuta lo que se vendió, que es la que, llegado el momento, deberá transmitir el vendedor al cliente. De esta manera, se tendrá la oportunidad de destacarse del resto de las organizaciones que puedan ofrecer el mismo servicio, en base a la confianza que el cliente percibirá, con lo cual la decisión podrá tomarse, por su parte, entendiendo que el Valor que tiene para él la contratación del Servicio no es solo un medio para lograr la venta, sino el Fin que impulsará la relación.

Lo que trajo la tormenta


Revisando entre tantas fotos, encontré una que es de las más extrañas que tengo. Cuando la tomé, trabajaba en un edificio muy alto en Caracas, Venezuela. Ese día hubo una tormenta eléctrica impresionante, y como siempre cargaba mi cámara conmigo, pues decidí quedarme hasta más tarde para realizar unas tomas con la intención de capturar unas buenas imágenes de la tormenta. Ubiqué la cámara, ajusté el tiempo de exposición, y me dediqué a tomar fotos, muchas fotos.

Cuando revisaba cada foto para seleccionar las mejores, observé que había algo que se repetía en un grupo. Al verlas en detalle, pude identificar que en esa secuencia aparecía un objeto que pasó frente a la lente. Lo interesante es que de noche no pasan vuelos sobre esa zona, ya que es un área militar (La Carlota), además del hecho de que la forma no es de un avión, y que a pesar de lo cerca que se ve, no escuché absolutamente nada. Definitivamente, es un caso de un Objeto Volador No Identificado, que queda al criterio de cada quien creerlo o no. Esta imagen es una composición de 8 fotos que tomé en serie, con un tiempo de exposición de 2 segundos cada una.

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07/10/08 – Chacao, Caracas, Venezuela. Al frente el Sambil, una parte del aeropuerto de La Carlota y la autopista Francisco Fajardo.

También dejo un par de fotos de la tormenta de esa noche.

Mi Paso Estocástico


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La definición de “Estocástico“en Wikipedia es:

Se denomina estocástico (del latín stochasticus, que a su vez procede del griego στοχαστικός stochastikós “hábil en conjeturar”1​) al sistema cuyo comportamiento es intrínsecamente no determinista. Un proceso estocástico es aquel cuyo comportamiento es no determinista, en la medida que el subsiguiente estado del sistema está determinado tanto por las acciones predecibles del proceso como por elementos aleatorios. No obstante, de acuerdo con M. Kac2​ y E. Nelson,3​ cualquier desarrollo temporal (sea determinista o esencialmente probabilístico) que pueda ser analizable en términos de probabilidad merece ser denominado como un proceso estocástico. En concreto el término estocástico se aplica a procesos, algoritmos y modelos en que existe una secuencia cambiante de eventos a medida que pasa el tiempo.

Decidí llamar este proyecto “Mi Paso Estocástico” por lo último que compone la definición recién descrita: …secuencia cambiante de eventos a medida que pasa el tiempo. Entonces, en este espacio estaré compartiendo de las historias de cuanto me ha sucedido y que me convierten en quien soy. Es un esfuerzo autobiográfico y anecdótico pensado como de las cosas más importantes que tengo para dejarle a mi hija, sobrinos y quienes vengan después. Esta es la visión que tengo de mi mismo…

 

El corto tiempo en que no nos conocimos


Uno pierde de vista la relación de la vida con el tiempo, y especialmente cómo la primera fluye a través del paso del segundo.

En estos días intercambiaba ideas con un par de mis amigos a través de un grupo de WhatsApp, dado que estamos físicamente lejos. Y son ellos parte de los amigos que hice en la universidad. Yo diría que nos conocimos por allá por el año 1989, quizás un poco antes, no creo que después. Desde ese entonces cuando estudiábamos la misma carrera y asistíamos a las mismas clases, fuimos muy cercanos. Y a pesar de que unos avanzaron más rápido que otros, siempre nos mantuvimos juntos. Y en esa conversación que tuvimos hablábamos de quien estaba más cerca del “medio cupón”, y entre los números, las preocupaciones y los planes, comentó uno de ellos: “se dieron cuenta que tenemos más tiempo conociéndonos que el que pasamos sin conocernos?”. Eso me impresionó, como de costumbre cuando él habla, ya que representaba una inmensa verdad. De inmediato me puse a sacar cuentas…

En el año 89 contaba con 19 años, y a la fecha han pasado al menos 28. Y lo más impresionante es sacar esa misma cuenta con mucha de la gente con quien se han compartido distintos momentos. Hablaba con mi esposa que ya son 25 años de estar juntos, lo cual significa que he estado más tiempo con ella del que tuve la oportunidad de compartir con mi mamá. Y en mi caso, he estado en mi vida más tiempo con ella que el que pasé esperando inconscientemente por el momento de conocerla. Eso me parece increíble…

Y es que el tiempo pasa tan rápido y con una fuerza tal que uno ni siquiera tiene la oportunidad de apreciar tantas cosas importantes que van sucediendo. Yo le debo dar gracias a Dios por la oportunidad de estar acompañado durante este viaje por tantas personas que sin lugar a dudas han sido de apoyo en distintas circunstancias y que de distintas maneras me han inspirado a seguir adelante. Espero que cada una de ellas, al sacar sus cuentas, se consideren tan afortunadas como yo.

Si uno considera que, en general, se trabaja 5 días a la semana, y que de las 24 horas de cada uno de esos días se comparten al menos 8, las más productivas, con la gente de la oficina; si se tiene mucha suerte, se duermen 8, y que de las 8 restantes son quizás 4 las que se esta con la gente más cercana, se tiene una idea clara del valor de cada segundo con quienes se comparte.

Así, mientras inevitablemente nos vamos consumiendo nuestro tiempo, podemos sacar el mejor provecho del tiempo con quienes nos rodeen. No perdamos ni una de las 86400 oportunidades que tenemos a diario.

Lo que en realidad somos


Siempre me pasa lo mismo, y siempre soy tan afortunado de revivir tantas cosas cuando me siento a clasificar las fotos y videos que tengo. Siempre he tenido el plan de documentar y organizar, en la medida de lo posible, todo cuanto me acontece. Tuve la suerte de recibir muchas fotos de tiempos que van desde mucho antes de nacer hasta que fui adolescente. En algún momento comencé a digitalizarlo todo, y agregué todas y cada una de las fotos y videos que se generan en las actividades que realizamos a diario. Los tiempos modernos, en los cuales uno tiene una cámara fotográfica y de video siempre en la mano, permiten que se registre todo cuanto acontece (quiera uno o no), siendo el caso que después de toda actividad en grupo, se desborda el WhatsApp con fotos, videos y comentarios. Ahora, con mas de 27 mil fotos  y videos ya disponibles, invierto parte de mi tiempo en clasificarlas, lo cual me trae a diario los recuerdos de tantos momentos.

Ver en perspectiva las cosas es maravilloso. Leo lo que le escribí a mi hija desde antes de nacer y es increíble ver todo lo que me pasaba por la cabeza en esos momentos. Ver las fotos de los viajes, y recordar los olores, los sentimientos, las emociones… Entonces, cómo compartir eso? Pues la verdad es que no lo sé, pero voy a intentarlo a través de cuentos que iré compartiendo.

Ahora, no tengo ninguna duda de que somos lo que hacemos, lo que vivimos, lo que sentimos. Y eso va cambiando cada segundo de nuestras vidas, de manera que tenemos la oportunidad de ser muchas cosas, algunas buenas, otras no tanto. Pero también somos lo que heredamos, la historia que nos antecede, de allá de donde venimos. Espero que mi hija piense, al igual que yo, lo afortunada que es de tener tanto detalle de su historia. Y que en base a la misma, pueda eliminar cualquier duda sobre quién es…

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El destino del Ingeniero: Proyectos o Servicios


Imagine que decide comprar una nevera. Usted realiza un estudio para determinar que nevera necesita. Sin ser experto, establece algunos parámetros que le expondrá al vendedor, para que este, como experto, le recomiende el modelo que necesita. Usted indica el voltaje que tiene, las medidas del espacio donde va a ubicar el aparato, si quiere que tenga dispensador, congelador vertical u horizontal, superior o inferior, dispensador de hielo, etc. Basado en experiencias de personas conocidas y quizás apoyándose en la publicidad e Informacion disponibles, decide los posibles sitios donde prefiere comprar. Comienza visitando los mismos, donde expone todos los elementos al vendedor, quien basado en su experiencia y conocimientos técnicos, y apoyándose en sus conocimientos formales e informales de ventas, termina reduciendo las opciones a las que mejor se ajustan a sus necesidades. Le indica los precios y disponibilidades respectivas, quedando de su parte la decisión. Usted repite este proceso en algunas oportunidades más, hasta que decide donde va a realizar la compra. Viene entonces la etapa de la negociación. La que quiere cuesta mas que la que se ajusta a sus posibilidades. Logra negociar un financiamiento, entregando un pago parcial, mientras aprueban el crédito. Establece una fecha de entrega, que esta íntimamente relacionada con la aprobación y finiquito del crédito solicitado. Para el momento en que aprueban el crédito, le indican que acaba de salir un nuevo modelo de nevera que aparte de las características que tiene la que compró, cuenta con otras que la hacen irresistible. Usted pregunta si es posible hacer el cambio, y entra en otro proceso de negociación. Aumenta el numero de cuotas, y en lugar de salir con su nevera, que estaba lista para la entrega, se va con la promesa de una nueva fecha de entrega. Llegado el día, y pagadas ya algunas cuotas, le informan que hay problemas en la aduana, y que aun no pueden entregarle su flamante nevera. Pelea, amenaza, pero dado el hecho de que, por una parte, realmente quiere su nevera, y por otra, que si le devuelven el dinero, con eso no se va a poder comprar esa maravilla tecnológica que adquirió sino una mucho menos avanzada que la que iba a comprar originalmente, decide dar oportunidad para que llegue. Un día lo llaman y le informan que ya llegó la nevera, pero que el señor que hace los despachos no puede sino hasta dentro de 15 días. Consigue el teléfono del transportista, acuerda un pago adicional, para que le entreguen una semana antes de lo que se podía su tan esperada y anhelada nevera.

Hasta aquí, usted ha sido participe en lo que, guardando las distancias, es el proceso de gestación, ejecución y finalización de un Proyecto, visto desde el punto de vista del cliente.

Imagine ahora que su nevera de ultima generación, deja de funcionar. No congela ni enfría, y lo que guarda en ella comienza a descomponerse. Usted llama a quien se la vendió, y exige un arreglo inmediato. Quien le atiende verifica la disponibilidad del técnico, y le informa que con todo gusto lo estarán visitando en una semana. Horrorizado, usted reclama que es mucho tiempo, casi grita que quien le va a pagar por las cosas que se le van a dañar en ese tiempo, resalta el hecho de que cuando fue a comprar la nevera si lo atendieron de una vez y que los cheques que dio los cobraron de inmediato, y exige una respuesta adecuada a ese mismo ritmo. La persona al otro lado del teléfono le pide unos minutos. Ese tiempo se le hace infinito, hasta que le dicen que en 2 días estarán allá. Aún no es el tiempo que esperaba, pero ha ganado 5 días de la semana que inicialmente le dieron de plazo de atención, de manera que acepta, a regañadientes, y echa a andar ese cronómetro atómico mediante el cual medirá científicamente los dos días que faltan para recibir al técnico en su casa.
Lo recién descrito corresponde al proceso de Servicio desde el punto de vista del cliente.

Al final de cuentas, quienes deciden ejercer la carrera de ingeniería, en cualquiera de sus ramas, terminan trabajando o en proyectos o en servicio. Sin que se trate de una escala de valor, proyectos es la etapa inicial y servicios es la final,  y de servicio pueden surgir nuevas necesidades que se transforman en proyectos, y así continúa ad infinitum ese proceso. Pero desde el punto de vista de quien dirige y trabaja en cada una de estas áreas, hay factores importantes de resaltar, que el conocerlas permitirá lograr el éxito en cada una de las tareas por ejecutar. Veamos algunos de ellos.

Un proyecto consta básicamente de un objetivo a lograr con unos recursos específicos y en un tiempo determinado. En ese “horizonte de planificación” se detallan las acciones, tanto de campo como administrativas (estas ultimas las mas importantes porque por lo general corresponden a desembolsos por parte del cliente), pero al final de cuentas lo importante es cumplir con la fecha de entrega del proyecto independientemente de lo que suceda en el interín. Quien está a cargo de la ejecución del proyecto tiene plenamente identificadas las restricciones, básicamente, recursos disponibles (por lo general el proceso de estimación que conllevó al proyecto desarrolla todos los detalles), dinero para gastar, y tiempo para finalizar. En tal escenario, se requiere a una personas que básicamente administre esas tres patas que sostienen el éxito del proyecto. Su tarea, entonces, es no gastar mas de lo establecido ni tardar mas de lo estimado. Obviamente, existen situaciones “de campo” (y lo coloco entre comillas porque hay proyectos que no son de “campo” desde el punto de vista tradicional, entiéndase obras civiles) que hacen que el proyecto “se desvíe” de lo que originalmente se había previsto. Pero, estas situaciones terminan siendo mas problema del cliente que de quien ejecuta el proyecto. Si por alguna razón, se requiere implementar algún cambio, esto siempre va a implicar variación del costo original del proyecto, y muy seguramente de la fecha de entrega. Al final de cuentas es el cliente quien decide, pero no tiene mucho para oponerse, ya que negarse puede significar terminar con un pedazo inutil de lo que necesitaba, después de haber gastado una suma que resultaría una pérdida. Por ello, luego de posiblemente muchas discusiones y desacuerdos, es el cliente el que se ve en la necesidad de aceptar los cambios, gustele o no. Así, se modifican los números y fechas y se continúa con la ejecución. Finalmente, por lo general se presenta una presión de finalización originada mas en temas administrativos que técnicos. Se presenta un cierre de presupuestos, de año fiscal o de periodos contables que exige la entrega del proyecto ejecutado. Esto por lo general termina convirtiéndose en otro proceso de modificación de fechas y números, y se entrega el proyecto.

Luego de lo recién descrito, podemos identificar algunas características de los profesionales que ejecutan en forma exitosa proyectos. Los ingenieros de proyectos son personas que se ajustan a un cronograma. Al estar ajustados a una planificación, no reaccionan bien ante cambios bruscos que requieren acciones inmediatas. Esto no por un tema de ineptitud ni incapacidad, sino por el hecho de que ven todo en función de la fecha de finalización del proyecto, y asumen el periodo intermedio como disponible para solucionar cualquier cosa que se presente. Por lo general son personas que se preparan bien con detalles, esto es, deben leer planos, descripciones técnicas de equipos, documentos de programación, por lo cual se dan el tiempo para ello. Se conocen los manuales de la A a la Z, ya que tienen el tiempo para leerlos. En lo que se refiere a la Administracion de recursos, conocen los detalles de horas, costos, y todas las implicaciones que tendría un cambio en las condiciones de ejecución. Son buenos planificadores de su tiempo, el cual administran sin problema alguno. Y entre sus mas resaltantes características, son excelentes documentadores. Todo lo dejan por escrito. Actualizan los planos, las ingenierías conceptuales o básicas, todo porque lo documentado representa el avance del proyecto que al final, se vea o no “en campo”, termina convirtiéndose en una valuación que sera cobrada. Son personas metódicas, que uno ve como que andan sin problema alguno, siempre derrochando control de la situación.

Los servicios denominados “post-venta”, constan de toda actividad, preventiva o correctiva, que se ejecuta para mantener “en producción” un activo de un cliente. La característica principal que separa a Proyectos de Servicios es precisamente que un proyecto, al no estar finalizado, solo afecta la expectativa del cliente por su uso debido a que no depende de el. En cambio, en Servicios, la falta de acción acertiva en forma oportuna (que por lo general requiere que sea INMEDIATA) afecta la producción del cliente, lo cual puede significar pérdidas económicas, entre otras. Por ello, el Ingeniero de Servicios requiere ser una persona capaz de manejar cambios abruptos en su planificación. Esto pareciera ser un punto sin complicación, pero realmente no lo es. A pesar de las métricas que existen actualmente en cuanto a las fallas se refiere, e incluso a la ejecución de rutinas de mantenimiento preventivas, la realidad es que siempre aplica la Ley de Murphy, por lo que nunca se sabe ni cuándo ni dónde se presentará una falla. Para ello, la respuesta ideal es la planificación, pero esto implicaría contar con un contingente de recursos que es irreal siquiera imaginarlo. Por ello, la Administracion de Servicios se convierte en una partida multidimensional de muchos tableros de ajedrez, donde quien mueve las piezas es el único que, en el mejor de los casos, tiene idea de lo que se está haciendo. Esto resalta otra característica de los ingenieros que se destacan en servicios, que es que deben saber seguir instrucciones. Esto esta íntimamente relacionado con la característica inicial de la capacidad de adaptación a cambios bruscos, pero resalta porque al darle una instrucción a alguien de que debe dejar lo que esta haciendo para atender lo que se le esta asignando nuevo, debe haber una ejecución prácticamente militar de la instrucción, lo cual no es nada fácil de encontrar en un profesional universitario. No debe importarle quien va a terminar el trabajo, teniendo asegurado que el cómo es a través del seguimiento de las rutinas establecidas, lo cual asegura que independientemente de quien la ejecute el resultado debe ser el mismo. Pero siempre se requiere lidiar con características particulares como el carácter, la experiencia, el conocimiento, etc. Ese detalle de dejarlo todo por ejecutar una nueva tarea asignada que requiere atención inmediata, es lo que diferencia en forma particular a un ingeniero de proyectos de uno de servicios. Por lo general, en una estructura de servicios existe una manera de ir documentando lo que se hace, precisamente porque en la mayoría de los casos las situaciones requieren que el personal dedique su tiempo a solucionar los problemas presentados, mas que a sentarse a documentar. El profesional de servicios es quien mas recibe el famoso RTFM (Read The Fucking Manual), pero no le presta atención ya que la situación no le permite sentarse a leer. Por ello, se hace experto en lectura rápida de los índices, donde busca encontrar algo que le lleve directamente a la información que requiere, aunque su principal herramienta es el teléfono, el cual utiliza para llamar a quien sabe o que ya ha manejado ese problema, o que podría saberlo o, en el peor de los casos, sabe quien mas puede dar luces en la solución requerida. En cuanto a la administración de recursos, el Ingeniero de Servicios por lo general ni sabe ni le interesa lo que cuesta su intervención. Se le da la instrucción de ir a como de lugar a un sitio, y no escatima esfuerzo para cumplir con lo indicado. No tiene restricciones de costos ya que todo le será cargado al cliente, quien a cambio de la solución del problema no presentará queja por el precio a pagar, lo cual es una diferencia resaltante con el caso de los proyectos. Y en cuanto al tiempo, en Servicios jamás se tiene una fecha de planificación de entrega: todo es para ya!

Existen otros factores organizacionales que influyen en la diferencia entre un ingeniero de proyectos y uno de servicios, como lo es la relación con Administración y/o contabilidad. Por lo general en administración/ contabilidad todo esta dispuesto para la ejecución de proyectos. Todo tiene una fecha de cierre, unos tiempos de aprobación, una fecha de reporte que en el horizonte de planificación de un proyecto se puede manejar sin mayores problemas, pero en el caso de servicios, requiere que se cuente con una paciencia franciscana, combinada con yoga y mucho de irreverencia para poder cumplir con las exigencias que se presentan. Esto requiere mucha intervención de los niveles gerenciales de servicios, quienes deben tener una confianza absoluta en su personal para asumir compromisos complicados a cambio de la solución de cualquier problema que impone administración.

Ahora, no hay manera de establecer si es mejor ser de proyectos o ser de servicios. Quienes hemos disfrutado de ambas caras de la moneda aseguramos que depende del momento. Hay influencia del aspecto familiar en cuánto a los requerimientos de tiempo se refiere, y en ambos casos, aunque es mas común en servicios, se va a requerir el sacrificio de horas a cambio muchas veces de mucha satisfacción personal y profesional, y el pago de unas horas extras que no cubren realmente el resultado obtenido.

Ser de proyectos o de servicios es un dilema mas de aCtitud, que de aPtitud, y está en manos de quienes dirigen cada área el identificar a los mejores profesionales para su gestión. Pero esto último será objeto de otra disertación.