Posts Tagged ‘Futuro’

Creer en el Cambio

junio 25, 2016

Estoy sentado escuchando música. Tengo a mi alcance miles, millones de canciones de cualquier género, todas literalmente en la palma de mi mano. Al menos a mi me parece increíble contar con ese poder, que para miles es algo tan normal.

IMG_1748_zps4a92f142 equipamiento

Imagen de Referencia

En mi infancia tuve la oportunidad de que en casa siempre hubo un “equipo de sonido”. En un momento en que hubo un cambio, me tocó quedarme con el “viejo”. Recuerdo que ese equipo estaba compuesto por una planta donde se conectaban unas enormes cornetas y el resto del equipamiento, que estaba compuesto por un “deck”, que en mi casos era de doble cassette, y el “plato” donde se tocaban los discos (obviamente de vinil). Aquel equipo ocupaba la mitad de mi cuarto, que estaba atravesado por los cables de las cornetas, que estaban ubicadas estratégicamente para tener un sonido “envolvente” (en aquel entonces no existía aún el concepto de “home theater”). Al encender la planta se sentía esa especie de golpe en las cornetas, que era somo una muestra del poder que tenía. En el caso del plato, el detalle estaba en conseguir las mejores agujas posibles. Las había de distintos materiales, y se seleccionaba de acuerdo a cómo se quería escuchar la música (más nítida, menos ruido, etc). Era típico tener junto al equipo hisopos, algodón y alcohol. Con el alcohol y el algodón se limpiaban los discos, a los cuales, una vez embadurnados en forma circular (en el mismo sentido de los “tracks”, se soplaba para que se secara más rápido. Y con el hisopo se limpiaban tanto los cabezales de reproducción de los cassetes como los rodillos de goma que movían la cinta por el intrincado sistema.

Con respecto a la música, contaba tanto con los discos de mi papá, como con los propios: Xanadú de Olivia Newton John, Ruido Blanco de Soda Stereo, son los que mas recuerdo. Mi fama comenzó a crecer entre los conocidos de la familia cuando se me ocurrió hacer mezclas de música. No voy a alegar qe inventé el concepto, pero puedo asegurar sin temor a equivocarme que por los años 80, en la ciudad donde vivía, nadie cometía esa herejía. Lo común era grabar los discos tal como venían en los cassetes, lo cual me parecía aburrido, por lo cual comencé a combinar (para no insistir en el término “mezclar”) canciones de la Billo’s Caracas Boys con Soda Estereo, Serenata Guayanesa y Gualberto Ibarreto. Hacía uso de la música disponible en un proceso que era largo y complicado.

cassettePara grabar un cassette, había que comenzar por seleccionar el que se iba a utilizar. Lo común eran los de 30 y 60 minutos, y se comenzaba a tener disponibles los de 90. Luego, si se iban a utilizar normales, o de hierro, y se escogía entre las marcas disponibles (por lo general BASF y TDK). Para, por ejemplo, grabar una cinta de 60 minutos, iba seleccionando de cada disco las canciones en el orden en que iban a ser grabadas, para lo cual debía anotar el disco, el lado, la canción, el número de track, y los minutos que duraba. Se debía considerar el tiempo entre canciones, para lo cual había que intentar que fuera el menor posible. Se hacía entonces una operación matemática de sumas y restas, lo cual requería modificar las combinaciones y orden de las canciones, hasta lograr un tota de grabación que sumara unos 27 minutos para cada lado, siendo los 3 minutos restantes reservados para los espacios entre canción y canción. Luego de llegar al resultado requerido, se pasaba a la siguiente fase: la grabación.

Luego de limpiar los cabezales, la aguja y los discos, estos últimos se colocaban en el orden en que se iban a utilizar colocando el “estuche” de cartón donde venían los discos abajo, luego la bolsa plástica que los protegía, y encima el disco, siempre agarrandolo de los bordes (jamás por la superficie!). De acuerdo a la pauta, iba colocando cada disco en el plato; tenía en el deck la cinta adelantada (por lo general con el mejor instrumento utilizado para tal fin: un boligrafo kilométrico) de manera de poder comenzar sobre la cinta (y no la parte que no grababa del comienzo); en el deck estaban activados los botones “record”, “play” y “pause”. Uno de los dedos de la mano izquierda se mantenía sobre el botón “pause”, mientras con la mano derecha bajaba la aguja, y veía cuando iba a comenzar la canción para soltar el botón de “pause” de manera que comenzara a grabar. Luego de que comenzaba la grabación, la atención se centraba en la agujas del nivel de volumen. Se debía evitar que superaran la barrera verde, pero lo ideal era mantenerlo en el borde, lo cual era casi un arte, y cuyo resultado era el mayor nivel de volúmen sin que distorsionara. Los momentos críticos eran cuando se trataba de una canción que no era la primera del disco, ya que se requería mayor precisión al dejar caer la aguja, porque el espacio era mucho más pequeño. Pero el peor momento, el de mayor estrés, era cuando se grababa la última canción de la pauta, que completaba los 30 minutos disponibles del cassette. Si los botones del deck se disparaban antes de que terminara la canción en el disco, se estaba ante un fracaso total. No era aceptable tener una canción cortada en la cinta, por lo cual, para evitar volver a grabar todo el cassette, se buscaba una canción más corta, se regresaba la cinta al comienzo de la que había quedado mal grabada, y se grababa encima.

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El modelo que tenía

Luego de finalizado el proceso de grabación, venía el momento de disfrutar de la combinación. Esto por lo general se hacía en el reproductor del carro, o en el deck, hasta que llegó uno de los inventos tecnológicos que más ha impactado mi vida: El Walkman! Con el primero que tuve pude cargar mi música a donde iba. Claro, había que cargar los cassettes, el walkman era grande, la batería duraba poco y los audífonos no eran los mejores… Un diciembre recibí de regalo uno de los mejores “gadgets” que he tenido: un walkman que era del tamaño de un cassette, pequeño, liviano, y que tenía un anexo para 2 baterías gigantes adicionales. Era lo máximo, aunque hoy en día pienso que la mitad de mis dolores de espalda pueden venir de cargar esas baterías en la cintura.

Así, disfruté mucho tiempo de mis propias combinaciones. Luego llegó la época de las magicmezclas“guerras de minitecas” donde si se empezo el tema de las mezclas, lo cual fué muy impactante para mí. Recuerdo que por esos días salió un disco que se llamaba “magic mezclas”, que consistía realmente en dos discos de vinil con efectos para hacer mezclas (si contabas con el sistema adecuado). Precisamente, uno de mis grandes sueños era tener un mezclador… y de hecho hasta intenté construirlo sin éxito, hasta que en el año 85, en mis 15 años, recibí un regalo cuya forma era la de la caja de un mezclador. Lo que sucedió me hizo desistir del tema, y los detalles los estaré contando próximamente en mi podcast.

Hoy en día todo lo que necesito es mi teléfono y conexión a internet. Cada vez que lo hago recuerdo como era de distinto todo en mis días de joven, cuando cada minuto de música que escuchaba en mi walkman era el producto de mucho mas tiempo de preparación y esfuerzo. En aquel entonces, nadie, pero absolutamente nadie ni siquiera hubiese creído en una serie fantástica que llegaríamos a este punto en el que estamos. Por ello es que, ahora, siempre creo y apuesto a los sueños tanto míos como de los demás, porque somos completos ignorantes de lo que nos depara el futuro, pero debemos, sin lugar a dudas, creer en el cambio que inevitablemente nos tocará vivir.

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… hasta en las bombas de gasolina!

mayo 29, 2016

Así me decía un amigo hace mucho tiempo, que estaba buscando trabajo. Y hacía referencia al hecho de que estaba entregando su Curriculo Vitae (CV) hasta en las estaciones dispensadcarpetaplasticaoras de combustible para ampliar las posibilidades de éxito al respecto. Y es que en la era pre-LinkedIn… SI! Hubo una época en la que no existía LinkedIn, y uno se preocupaba, al comienzo, de tener todos los respaldos físicos posibles; aparte de eso había que escribir a máquina los detalles, sacar muchas copias, utilizar las carpetas transparentes con bordes de colores, y llevar, por lo general en persona o abusando de la confianz de algún amigo o conocido (quien quizás disminuía la competencia al botar la carpetica), el archivo para que lo recibiera un vigilante o una secretaria, en cuyas manos quedaba la esperanza de un futuro mejor. Y es que uno hacía cuanto curso, seminario o congreso podía para lograr más volúmen en su CV. Luego, con la llegada de las computadoras e internet, se hizo un poco más sencillo el proceso. Se pasó de la máquina de escribir a un procesador de palabras, pero aún la transacción seguía siendo básicamente en físico, y a pesar de ser versiones más elaboradas las que detallaban nuestra experiencia profesional, el proceso continuaba en las manos de vigilantes y secretarias, aunque en algunos casos ya era posible enviar una versión en digital por correo electrónico, lo cual ampliaba el espectro (y nos alejaba de la selección “aleatoria” que hacían los vigilantes en base a las fotos). Luego, tuvimos la oportunidad de “digitalizar” todos los soportes y tener una versión digital del CV. Los procesadores de palabras eran más versátiles, lo cual significaba versiones cada vez más atractivas de los CV. Ya no necesitábamos tanto de las carpetas trasparentes, pero en muchas oportunidades la capacidad de las cuentas de correo electrónico no eran suficientes como para poder enviar por esa vía los gigantes archivos que teníamos. Sin embargo, ya no dependíamos tanto de vigilantes y secretarias, quienes, también, comenzaban a ser desplazados por las nuevas tecnologías. Y llegó LinkedIn!

Hoy en día ya es prácticamente un estándar tener una cuenta en LinkedIn. Las páginas que llamábamos “bolsas de trabajo” también quedaron en el camino desplazadas por esta nueva red social. Cambiaron los tiempos y la tecnología, pero no las costumbres. Hoy en día me llama mucho la atención las veces que recibo solicitudes de recomendación de conocidos y extraños a través de LinkedIn. Se ha hecho costumbre el intercambio mutuo de aptitudes, y por lo que entiendo, al final, mientras mas recomendaciones y aptitudes tengamos, más “contratables” seremos. De alguna manera seguimos considerando que la cantidad tiene más peso que la calidad (y que conste que la última versión de mi CV llegó a 180 páginas incluyendo todos los soportes). La lógica lleva a pensar que mientras más hayamos hecho en el ámbito laboral, más y mejor experiencia tenemos, sin embargo, todo ese peso, todo ese volúmen muestra su verdadera relevancia en la primera crisis que se presenta en el nuevo trabajo logrado.

Hace algún tiempo una persona que formaba parte de mi equipo, y que se iba a otra empresa, se presentó en mi oficina con un gran volumen de papeles, preguntándome si se los firmaba como señal de validez para incluirlos en su CV. Mi respuesta fué que no tenía problema, pero que al final lo importante era que hubiese en él una capacidad de respuesta de la misma medida que la cantidad de papeles que estaba incluyendo como demostración de lo bueno que era en su área. Al respecto, considero que es un tema de calidad, no de cantidad; y el gran reto es que la calidad no se conoce sino cuando la persona se ve enfrentada a situaciones extraordinarias. Justo en ese momento es que se sabe si todo el historial es sólo “buche y pluma”, o si se tomó la decisión correcta al momento de la selección. En lo personal, he sido testigo de grandes caídas desde el tope de la columna de certificados y soportes de mucha gente. Yo mismo he aprendido que un CV es un ser vivo, que dependiendo de lo que se busque, debe adaptarse incluyendo u omitiendo información.

Para mi, LinkedIn es una oportunidad que tenemos de saber, obviamente, lo que la gente ha hecho en su historial, pero además, nos permite conocer lo que piensa, busca y ofrece, por lo cual es mas que una simple vitrina de experiencia. Y, además, es necesario considerar que parte de los cambios que se han dado en el área de reclutamiento de personal, es el uso de TODAS las redes sociales. Hoy en día estamos monitoreados por todos lados, y más de una vez he leído acerca de las eminencias que sobresalen en LinkedIn pero que no son seleccionados por las vidas que llevan en el resto de las redes sociales.

Al final, el mensaje sigue siendo el mismo desde la época de las cavernas: Sé sincero, no trates de ser quien no eres, y maneja cada aspecto de tu vida en forma coherente porque, como siempre me dijo mi papá: más rápido se agarra a un mentiroso que a un morrocoy.

Apostando al futuro…

mayo 22, 2016

Una persona que ha sido una gran influencia en mi vida una vez me dijo: “lo único constante es el cambio”…

El 22 de Diciembre del año 2005 escribí mi primer “post” en un blog. Recuerdo que en ese momento tuve que decidir entre utilizar Blogger y WordPress. Por alguna razón que ya no recuerdo elegí Blogger. En la medida en que fuí escribiendo, fué creciendo la inspiración, y así comencé a crear otros blogs. La idea era tener uno donde colocara mis experiencias y opiniones personales, otro con los cuentos e historias de la Universidad, y luego surgieron otros muchos más. En un momento comencé a expresar mis sentimientos sobre la situación que vivía en Venezuela en mi blog personal, pero surgieron otras ideas que finalmente se convirtieron en otros blogs. Trabajo en un proyecto sobre el éxito (que realmente no ha sido tanto… pero seguiré empeñado en lograrlo!), y también comencé a escribir, basado en mi experiencia profesional, acerca de temas relacionados con lo laboral. Muchas, muchísimas visitas se registraron en todos los blogs, pero, obviamente, se fué haciendo cada vez más difícil mantenerme escribiendo en todos. En varias oportunidades pensé en fusionarlos todos en uno solo, pero siempre terminaba pensando que no podía dejar esas iniciativas. Pero, el tiempo pasó, cambiaron las circunstancias, lo cual incluyó el cambio tecnológico.

Desde el punto de vista técnico, la plataforma de Blogger me funcionó perfectamente para hacer lo que quise. Pero, en mi opinión, WordPress avanzó más adaptado a los nuevos tiempos. Así, mientras es muy difícil mantener un blog en Blogger desde un dispositivo móvil, WordPress desarrolló aplicaciones que eliminan toda barrera para mantenerse generando contenido de la misma calidad independientemente de la plataforma desde la cual se trabaje. Además de que la integración de Blogger con las herramientas de automatización disponibles hoy en día es prácticamente nula en comparación con las posibilidades que existen con WordPress.

Pero más importante para mí, este cambio me permite sentirme más cómodo de cara a los planes que tengo para el futuro. Más (y espero que mejor) contenido; comenzar con un Podcast, y, en fin, lograr mayor presencia para compartir las opiniones, ideas y pensamientos con quienes me hacen el honor de seguirme. Por ello, hoy, comienzo a escribir en esta nueva etapa, desde esta plataforma. Muchos cambios vendrán, los cuales espero sean del agrado de todos cuantos disfrutan cada idea que me atrevo a compartir.

Así que, a quienes han llegado hasta este último párrafo, prepárense para todo lo que viene. Todo estará concentrado en este Blog, donde espero también recibir sus comentarios.

Vamos, entonces, a ver cómo nos va construyendo el futuro…