El lugar anhelado


Hay momentos en los que se busca una mirada, un gesto o una palabra para lograr encontrarse con uno mismo. Se suspira, se mira al cielo, pero no se encuentra lo que se necesita.

En estos días se hizo viral un video publicitario de un bebé que llora y llora hasta que lo toma en sus brazos un caballero a quien le transplantaron el corazón de la madre del bebé. Eso me hizo pensar en lo que realmente busco en esos momentos de angustia, recordando las veces que en medio de mis problemas busqué la paz en mi casa materna, con mis padres.

En algunas oportunidades se venía el regaño por haber hecho algo que creó la situación; luego el consejo y la consolación. En otras, la mirada fija pero con ese “no sé qué”, o el abrazo, la toma de la mano, y un silencio compartido único, en el cual se transmitía todo.

No hay nada que sustituya esa cercanía, esa alineación, esa sensación. Hoy más que nunca los extraño, especialmente en tantos momentos de duda. Recuerdo sus enseñanzas, sus consejos, sus predicciones, y eso me ayuda, sin lugar a dudas. Pero en realidad suspiro anhelando tener el poder de hacerlos estar conmigo, sólo por al menos unos minutos, para renovar ese sentimiento y poder seguir adelante, tal como lo hacía cuando al final, me mandaban a enfrentar mis retos y temores.

Sé que me acompañan porque siempre los siento conmigo, pero los necesito…

matrimonio081