Perseguir Metas o Ejecutar Sistemas


Photo by Estée Janssens on Unsplash

Por: Fernando J. Castellano Azócar

En los meses pasados me he dedicado a organizar prácticamente todo lo que hago, de manera de poder ser lo más eficiente posible en cuanto a resultados se refiere. Y es que una de mis mayores preocupaciones es olvidar ago importante. Por ello, intenté con muchas aplicaciones, obteniendo una mezcla de resultados, pero sin lograr una satisfacción aceptable. Por ello, se me ocurrió que la solución no estaba en las herramientas que utilizara, sino más bien en el modelo, y al respecto encontré que básicamente existen 2: basar las acciones en un sistema, o a través de la consecución de metas.

La mejor forma de definir estos modelos es: si se hace algo diariamente, se usa un sistema; pero si se espera hacerlo algún día en el futuro, es una meta. El concepto de Sistema Vs. Meta aplica a cualquier iniciativa que se tenga. Por ejemplo, si se habla de dietas, perder 10 kilos es una meta, mientras que comer sanamente es un sistema. Si se habla de ejercicio, correr un maratón en menos de 4 horas es una meta, mientras que ejercitarse a diario es un sistema. En el mundo de los negocios, reunir un millón de dólares es una meta, mientras que ser un empresario exitoso es un sistema.

Quienes se inclinan por el modelo de Metas permanecen en un estado de fracaso continuo previo al éxito en el mejor de los casos, y de fracaso permanente en el peor de los casos si las cosas nunca funcionan. Quienes se inclinan por el modelo de Sistemas alcanzan el éxito cada vez que lo aplican, ya que hacen lo que definieron que iban a hacer. En el primer caso se mantiene una lucha contra el sentimiento de desaliento en cada turno. En el segundo, se tiene un permanente sentimiento de logro cada vez que se aplica el sistema.

Como todo en la vida, no hay absolutos, y en mi caso particular, me mantengo en una combinación de los dos modelos. Principalmente defino sistemas que me permiten mantener la constancia en mis acciones, para lo cual me apoyo en herramientas para ir registrando el cumplimiento de lo definido. Pero en algunas oportunidades, también defino metas, las cuales eventualmente se convierten en sistemas. La fórmula mágica que he encontrado es que algunas metas son más fáciles de alcanzar a través de la definición de algún sistema.

Al final, cada quien termina encontrando el modelo que mejor se adapta a sus condiciones y circunstancias, lo cual en mi opinión tiene mucho que ver con el interés que se tenga en mantener su energía personal orientada en la dirección correcta.

El Plan Perfecto


rawpixel-570911-unsplash
Photo by rawpixel on Unsplash

Por: Fernando J. Castellano Azócar

Siempre he dicho y sostengo que no hay plan malo. Cuando se tiene una situación a la que se quiere llegar desde la actual que se vive, es imprescindible establecer la forma de hacerlo, lo cual se convierte en “el” Plan. Pero, como todo en la vida, no hay una sola forma de lograr las cosas, de manera que la calidad de un plan se tendría que medir en función de parámetros muy particulares, entre los cuales se incluyen: tiempo, recursos y riesgo.

En estos días me comentaba un amigo su intención de mudarse de país. Tenía todo considerado: comprar el boleto, el sitio donde llegaría, el tiempo que le tomaría paa estabilizarse, las oportunidades de trabajo disponibles, el dinero requerido. Todo sonaba como un plan perfecto, hasta el punto en que me comentó que sólo le faltaba su pasaporte…

En muchas oportunidades nos enfocamos en el desarrollo del plan, que sin duda es una pieza fundamental para alcanzar el objetivo, pero de nada servirá el mismo, por más perfecto que parezca, si no se plantea en función de los requisitos para su ejecución. Al final, el nivel de perfección de un plan lo determinará la consecución de la meta.